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¿Tengo hambre o tengo ansiedad?

Publicado por en May 29, 2018 en Alimentación, Blog | 2 comentarios

¿Tengo hambre o tengo ansiedad?

Psiconutrición: cómo aprender a distinguir entre el hambre físico y el emocional.   El estado de ánimo influye en la forma de alimentarnos y, como prueba de ello, la comida se convierte en el refugio más fácil y accesible. Alimentos con un elevado contenido en grasas, azúcar y sal suponen el mejor consuelo. Por ello, la nutrición emocional busca, a través de habilidades psicológicas, aprender a distinguir entre el hambre físico y el que está marcado por la ansiedad o la apatía. La acción de comer genera normalmente una sensación de bienestar, pero hay muchas ocasiones en las que comemos movidos por nuestras emociones, y no nuestras necesidades fisiológicas. El simple hecho de estar de buen humor o por el contrario, sentirnos mal por algo que nos ha ocurrido, va a determinar en la mayoría de las veces qué alimentos ingerimos. Cuando nuestro estado de ánimo es ansioso o negativo, existe cierta tendencia a buscar alivio o refugio en la comida.  Seguramente a todxs nos ha pasado algo parecido: es viernes por la noche, estoy cansada de la semana dura de trabajo y además no tengo ningún plan porque mis amigos están fuera u ocupados con sus parejas, asi que decido quedarme en casa, ver una serie, pedir una pizza acompañada de un montón de chucherías, refrescos o alcohol, aún sabiendo que mañana me voy a levantar con dolor de tripa por comer tanta golosina, me da igual. ¿Os suena?  Nuestra forma de comer se ve condicionada por el cerebro emocional. Muchas veces comemos para “anestesiarnos” en vez de alimentarnos. Desde que somos pequeñitos algo muy habitual es ser premiados o castigados con la comida, y el cerebro asimila esta información, la integra en la vida cotidiana especialmente cuando surgen dificultades.Cuando no sabemos cómo resolver nuestros problemas, pretendemos que la comida lo haga por nosotros.   Hambre emocional: la importancia de regular las emociones Es importante que conozcamos que hay muchos alimentos que guardan una estrecha y directa relación con las emociones. Los alimentos con un gran aporte calórico, alto contenido en grasas y azúcares, son aquellos que suelen apetecernos más en momentos de euforia como en momentos más deprimidos.  ¿Pero por qué nos apetecen más estos alimentos y no otros? Porque en nuestro cerebro se activan los sistemas de recompensa, regulados por neurotransmisores que rápidamente activan una sensación placentera ante estos estímulos (chuches, chocolate, patatas fritas…). Cuando repetimos esta conducta con frecuencia, en algunas personas ocurren cambios bioquímicos permanentes que alteran y llegan a modificar la conducta alimentaria.  Esta realidad cobra todavía más importancia cuando hay sobrepeso y la persona desea ponerse a dieta. El sobrepeso nos indica que hay “cosas no resueltas”, pone de manifiesto que hay algo que sobra en nuestro cuerpo, de lo que debemos desprendernos. Por eso es importante detectar el hambre emocional, y darnos cuenta que estamos llenando con comida ciertas carencias emocionales o  conflictos afectivos. La psiconutrición, disciplina que llevamos a cabo psicólogos y nutricionistas, consiste en equipar a la persona que está llevando a cabo un cambio en su hábito alimenticio, como una dieta de adelgazamiento, de herramientas psicológicas para no caer en la ingesta emocional y responder sólo a la fisiológica sin sufrimiento, ansiedad, y con calma.   Cuidado con la dieta y la restricción Personalmente, el concepto “dieta” no me agrada. Se ha demostrado que lo más eficaz para producir un cambio saludable en la alimentación de una persona, es promover cambios en sus hábitos conductuales respecto a la comida y al ejercicio físico, respaldado todo ello con un apoyo emocional. Una dieta es algo limitado en tiempo y objetivos,...

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Endometriosis: de la nefrostomía a la ileostomía

Publicado por en Abr 12, 2018 en Blog, Endometriosis | 6 comentarios

Endometriosis: de la nefrostomía a la ileostomía

Cuando leo o escucho que la Endometriosis es una enfermedad “benigna” me entra la risa. Aparentemente sí lo parece, de hecho, yo llevaba mucho tiempo sana, haciendo una vida relativamente normal, con molestias que podían pasar casi desapercibidas. Pero llegó un día, exactamente dos días antes de coger un avión para realizar el viaje de mis sueños y tenía cita con el urólogo, para una revisión sin importancia, creía yo. Finalmente, no cogí ese avión, lo que cogí fue una camilla directa al quirófano, pues mi riñón izquierdo estaba casi a punto de “explotar” debido a un quiste en el uréter que no le dejaba funcionar. La India debe esperar, me dijo el médico, y de consolación me llevé un catéter doble J para casa.   Me recuperé, superé esa tristeza e impotencia por no poder vivir el viaje que llevaba meses planeando, pero todo el mundo me decía: “siéntete afortunada Laura, te lo han pillado a tiempo y con el catéter vas a mejorar…”. Me seguía autoengañando pensando que lo peor ya había pasado y que todo iría a mejor.   Después de este susto y disgusto, me hacen varias pruebas y definitivamente no me dan otra opción: hay que operar, tarde o temprano, porque los quistes están ya por todas partes (uréter, vejiga, intestino…).Decido esperar un poco para prepararme mental y emocionalmente, ya que estaba demasiado floja y no era momento para enfrentarme a una operación. Pero a mi  cuerpo le va la juerga y no quería esperar tanto, así que después de estar varios días con una supuesta infección de orina, dolores en el riñón y fiebre, por fin un médico me hizo caso después de 3 veces en urgencias y me confirma que tengo pelionefritis aguda, una infección en el riñón que se me había pasado ya a la sangre, presentando sepsis (respuesta inflamatoria del organismo ante una infección grave). Había que intervenir de urgencia y la única solución para salvarme la vida era hacer una NEFROSTOMIA (punzar el riñón para colocar un catéter con sonda y eliminar la orina infectada que había dentro). Al principio me opuse, no quería llevar una bolsa colgando de mi cuerpo, pero no había otra solución, estaba mucho más grave de lo que podía imaginar.   Después de 15 días ingresada y atiborrada de antibiótico, me voy a casa con mi bolsita…Sé que era algo temporal hasta que me operasen y me la pudieran quitar, pero se me cayó el mundo a los pies cuando tuve que ir a casa así, tan limitada y tan incómoda, avergonzada y triste, muy triste, pues fue la primera vez que sentí que la Endometriosis es algo más que un dolor de regla, la Endometriosis puede quitarte la vida si te descuidas.   A pesar de las molestias que ocasionaba la nefrostomia te acabas adaptando, porque si algo he aprendido estos meses, es a tener paciencia, adaptarme a cualquier cambio y superar los obstáculos que aparecen, que lo más importante es seguir, continuar, mantener la ilusión por vivir y mejorar. Y no iba a consentir que una bolsita me quitara esa ilusión, al revés, me enseñó a valorar las cosas desde otra perspectiva y a darme cuenta que lo más importante SOY YO y por supuesto, mi salud.   Justo un mes después, llegó el día de entrar a quirófano. Recuperada de la pelionefritis, animada y feliz de que llegara ese día, sin miedos y segura de que sería el inicio de una vida “nueva”. Después de 12 horas de operación, abro el ojo en la UVI y lo primero que hago es intentar mover...

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Alimentación y dismenorrea

Publicado por en Mar 27, 2018 en Alimentación, Blog | Sin comentarios

Alimentación y dismenorrea

Si “te duele la regla”, este artículo te interesa. Aunque parezca difícil, es importante que las mujeres seamos conscientes que para la dismenorrea (dolor menstrual) no sólo existen pastillas y calmantes, lo que siempre nos recomiendan los médicos, sino que cada mujer puede poner mucho de su parte para aliviar estas molestias.   A veces, estos dolores son tan fuertes que nos dejan bloqueadas, nos incapacitan y no nos dejan hacer una vida normal, posiblemente si esto te ocurre tengas alguna patología, como puede ser la endometriosis. Te aconsejo que si sufres fuertes dolores durante tu ciclo, sea en la fase que sea, acudas a un especialista para que te haga las pruebas adecuadas y consigas un diagnóstico.   En este post os voy a hablar de una pieza clave de la salud: la alimentación. Con una correcta alimentación, podemos prevenir enfermedades, aliviar la sintomatología de los trastornos ya presentes y en muchos casos llegar a sanar problemas de salud.   Los datos que comparto se basan en estudios contrastados y en experiencias de muchas mujeres que padecen dolores menstruales, pero es importante mencionar que no todas somos iguales y no a todas nos pueden servir estos consejos, pero de modo general, una dieta que ayude a disminuir la dismenorrea, se suele basar en lo siguiente: Eliminar los producto lácteos: la explicación principal se debe a que la mayor parte de la leche se obtiene de vacas tratadas con hormonas de crecimiento. Estas vacas son más propensas a infecciones en las ubres y acaban necesitando antibióticos. Los residuos de las hormonas y los antibióticos podrían estimular el sistema hormonal femenino. Existen otros estudios donde relacionan la lactosa (azúcar de la leche) con un efecto tóxico en los ovarios y la aparición de cáncer en estos órganos.   Reduce o eliminar los carbohidratos refinados: el exceso de estos productos (pasteles, bollos, galletas, patatas fritas, etc) aumentan los niveles de azúcar y de insulina en la sangre, lo que tiene  por consecuencia la producción de prostaglandinas y prepara el escenario para dolores menstruales.   Limita el consumo de carne roja y yemas de huevo a no más de dos raciones por semana, ya que ambas son muy ricas en ácido araquidónico (AA), que provoca más inflamación celular y dolores uterinos en personas susceptibles. No todas las mujeres somos sensibles a este ácido, por lo que te aconsejo que elimines de la dieta estos productos unas semanas y hagas la prueba para saber si notas mejoría.   Toma ácidos grasos esenciales. Se ha demostrado que los ácidos grasos omega-3, en forma de aceite de pescado van muy bien para los dolores menstruales. Pescados como las sardinas, la caballa, el salmón y el pez espada son muy ricos en ácidos grasos saludables.   Semillas de lino molidas (añadirlas a las ensaladas, sopas, yogures, zumos…) dos cucharaditas al día es lo aconsejable.   Toma un suplemento vitamínico rico en vitaminas de grupo B, sobre todo que contenga vitamina B6, ya que se ha demostrado que esta vitamina disminuye la intensidad y duración de los dolores menstruales.   Toma magnesio, hasta 300 mg al día. Este mineral relaja los tejidos de los músculos lisos.   Toma 50 mg de vitamina E tres veces al día durante todo el ciclo. Se ha demostrado que esta vitamina mejora la dismenorrea.   Añade cúrcuma a tus comidas. Esta especia tiene la capacidad de regular la menstruación y aliviar los síntomas previos al período, como son los dolores en el vientre bajo o de cabeza.   Personalmente, estas pequeñas modificaciones en mi dieta, como afectada de dolores menstruales durante muchos años,...

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LAS LEYES MENTALES: Los 7 principios herméticos

Publicado por en May 2, 2017 en Blog, Desarrollo Personal | Sin comentarios

LAS LEYES MENTALES: Los 7 principios herméticos

Los principios herméticos son parte de las leyes que rigen la vida. Estas leyes explican cómo mantener en armonía toda la creación para el progreso y la felicidad de cada uno. Aunque existen muchas más leyes o principios, señalaremos los 7 principales. Principio de mentalismo: todo lo que existe es creado en tu mente (tu ropa, el coche que compras, tus hobbies, la comida…) todo ello ha sido originado en tu mente.Este principio enseña que todo lo que piensas se convierte en realidad y acontecerá en tu vida como lo hayas pensado. Todos somos dueños de  nuestra vida y destino. Como pienses, así serás. Recuerda: tú eres el único responsable de tu vida. Principio de correspondencia: este principio explica que si hay desarmonía en la mente la hay en el cuerpo. La mente rige al organismo. Si ésta se desarmoniza, el cuerpo enferma y se desequilibran todos los sistemas orgánicos y el mundo emocional.La pasión intensa, el odio, los celos, la ansiedad, la cólera…destruyen literalmente las células del cuerpo e inducen enfermedades.            “La salud es vivir en armonía con uno mismo”.        3. Principio de vibración: todo está en constante progreso y transformación. Sólo cambia la vibración            y su grado de manifestación. Cuando piensas, sientes o deseas, tu alma y mente vibran. De acuerdo            con la calidad del sentimiento, pensamiento o deseo, son vibraciones buenas o malas, armónicas o            desarmonizantes, generadoras de salud o enfermedad. Principio de polaridad: todo posee su contrario, su contraparte (frío-calor, alto-bajo, día-noche…). La ley de polaridad nos enseña que hay que inclinarse hacia el lado más favorable para nosotros. Ante algo inevitable, si deseamos no empeorarlo, lo adecuado será aceptar la situación y adaptarse a la circunstancia. Conociendo que todo tiene dos polos, dos posibilidades, debemos aprender a escoger en la vida el que sea más favorable ¿En qué polo deseas estar: odio o amor, ignorancia o sabiduría, felicidad o desdicha, vanidad o humildad…?                                                          Principio del ritmo o ciclos: este principio nos explica que todo crece y decrece, todo asciende y desciende, todo marcha y regresa. Se observa fácilmente en el estado de ánimo, al pasar de la euforia a la apatía, de la alegría a la tristeza o en aquellos momentos en lo que todos nos sale bien y en otros todo lo contrario, sin causas aparentes. Lo adecuado sería formar un firme carácter, ideas y principios morales sólidos, o potenciar tu seguridad y autoestima.                                                                                                                                                                                                                                                                                       Principio de causa y efecto: este principio enseña que todo...

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¿Por qué soy psicóloga?

Publicado por en Abr 29, 2017 en Blog | Sin comentarios

¿Por qué soy psicóloga?

Muchas veces me hacen esta pregunta: ¿Por qué decidiste ser psicóloga?, y tengo muy claro porqué y es una reflexión que me apetece compartir con todos vosotros. Mis padres dicen que me formé como psicóloga porque soy una cotilla y quiero enterarme siempre de todo. (No les falta razón, todo sea dicho), pero no fue el motivo principal que me enganchó a esta disciplina desde el primer día que pisé la facultad. Soy psicóloga porque siempre me ha gustado escuchar y ayudar a los demás. Soy psicóloga porque siento la necesidad de  cambiar todo lo que no me gusta y ayudar a que los demás lo cambien si es que no pueden o no saben cómo hacerlo. Soy psicóloga porque me gusta hablar y usar mis palabras para intentar hacer felices a los demás, ayudarles, fortalecerles, aliviarles y comprenderles. Soy psicóloga porque no hay experiencia más bonita que “tocar” los pensamientos, inquietudes, miedos, sentimientos, alegrías, dudas y secretos de los demás y enseñar a cómo moldearlos para que lo que hoy es un problema, mañana sea un aprendizaje. Soy psicóloga porque he aprendido a escuchar sin juzgar, observar sin escandalizarme y creer siempre en el bien. Soy psicóloga porque me gusta pensar que el día de mañana muchas personas me recordarán como aquella “amiga” que les ayudó a que se puede ser feliz y se pueden conseguir todos los sueños cuando consigues conocerte y aceptarte a ti mismo. Ser psicóloga es tener una inmensa responsabilidad, ya que tienes el don para poder construir o destruir lo más valioso de las personas; pero ser psicóloga, por encima de todo, es un excelente privilegio. Ser psicóloga es mi vida, mi felicidad.   “He encontrado el significado de mi vida al ayudar a los demás a encontrar su significado” -Viktor E. Frankl–   Laura Moreno...

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Libérate de la dependencia emocional

Publicado por en Mar 7, 2017 en Blog, Desarrollo Personal | Sin comentarios

Libérate de la dependencia emocional

“Es lo mejor que me ha pasado nunca, es genial, es diferente al resto. Nos queremos un montón. ¿Por qué no me llama? ¿Qué estará haciendo? Creo que este regalo le va a encantar, tiene muy buen gusto. ¿Qué hago? ¿Le llamo? No me lo coge. ¿Dónde estará y con quién? Si me deja no sé qué haría, vamos es que me muero. ¿Te sientas identificado con varias de estas afirmaciones? Posiblemente seas emocionalmente dependiente. Pero exactamente, ¿Qué es la dependencia emocional? La dependencia emocional es uno de los problemas más frecuentes hoy en día en las relaciones personales. Intentando buscar un origen, tenemos que remontarnos a la infancia para entender el porqué nos enseñan para ser dependientes desde que somos niños. Nos enseñan a temer la soledad y aprender que sin amor no somos nada, por eso dedicamos mucho tiempo y energía en encontrar pareja, y cuando la tenemos tememos perderla, y nos aferramos a ella como si fuera una botella de oxígeno, indispensable para nuestra supervivencia. Por lo tanto, la dependencia emocional se aprende a través de la socialización y la cultura, y se mantiene debido a las inseguridades, los miedos y la soledad. Cuanto más solos estamos más necesitaremos tener una pareja y esa necesidad tiene sus peligros: elegir una pareja equivocada, permanecer años en una relación que no te hace feliz, autoengañarnos pensando que esa persona cambiará, vivir con miedo permanente a que nos dejen o desarrollar unos celos perturbadores que te amarguen la existencia. Los aspectos más comunes que caracterizan a la dependencia emocional, son los siguientes: Miedo al abandono: “Si me deja, me muero”. El dependiente emocional coloca en el centro de universo su relación de pareja, cuando ésta se tambalea por una posible ruptura o abandono, tiemblan los cimientos de su realidad. Idealización: “Es increíble”. Vive como una fase de enamoramiento perpetuo y constante. El dependiente emocional exagera desmesuradamente las cualidades y aptitudes de su pareja. Celos: “¿A quién miras?, ¿Con quién hablas?” Los celos son comunes en muchas relaciones, no es una característica exclusiva del dependiente emocional, pero estas personas, al centrar su vida en la relación y considerar a su pareja un ser exclusivo y supremo, esperan que su pareja haga lo mismo, lo cual genera mucha frustración. Necesidad constante de proximidad: “Siempre juntos”. El dependiente necesita mostrar y recibir afecto, por eso siempre que puede buscará el contacto con su pareja, y cuando éste no sea físico, lo hará a través de llamadas, mensajes, emails… Autoengaño: “Son cosas del amor”. La persona con dependencia emocional suele procesar de forma inconsciente aquella información coherente con su historia de amor. Por eso es normal que busque excusas para negar los conflictos que tiene con su pareja: humillaciones, mentiras, infidelidades…etc. Para evitar la dependencia, es importante también construir relaciones equilibradas, y horizontales. En las relaciones de dependencia, tendemos a situar a la otra persona en un pedestal y a sentirnos inferiores a ella. Somos capaces de sacrificarnos por el otro, tratar de agradar continuamente, aguantar ciertas situaciones dolorosas, comportarnos con sumisión ante cualquier conflicto. Somos capaces, también, de asumir toda la carga doméstica, de crianza y educación para liberar al otro de sus responsabilidades, sin preocuparos por nuestra salud  y nuestra necesidad de descanso. Somos capaces de renunciar una y otra vez, de ceder siempre o casi siempre, de darle todo el  poder a la otra persona para que permanezca junto a nosotros, para que no haya problemas, para que establezca las reglas del juego amoroso. Pero todo esto tiene un coste.   ¿Qué hago si creo que soy dependiente emocional? Es conveniente...

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