¡Somos cíclicas!

Bienvenida a tu ciclo menstrual

 

Todos los ciclos que nos rodean: las fases crecientes y menguantes de la luna, los cambios de estación, la subida y bajada de las mareas, se reflejan a menor escala en el ciclo menstrual de nuestro cuerpo. 

El ciclo menstrual es el más terrenal y sabio que tenemos. El crecimiento mensual de un óvulo y el embarazo o la salida de la sangre menstrual, reflejan el más puro proceso de la creación. En muchas culturas, el ciclo menstrual se ha considerado como un proceso sagrado.

Pero el ciclo menstrual no es sólo un proceso de nuestro cuerpo físico, también rige nuestras  emociones y nuestra creatividad. Dependiendo en qué fase del ciclo nos encontremos, percibimos la información de forma diferente, por lo que nuestros sentimientos irán cambiando durante el ciclo.

Me gusta hablar del ciclo menstrual como el centro de la sabiduría femenina y explicarlo desde un punto de vista simbólico. 

Desde la menstruación hasta la ovulación, estamos gestando un óvulo, en la llamada fase folicular, estamos preparándonos para el nacimiento de alguien o “algo”: un proyecto, una idea, un cambio…es el momento de crear. A mitad del ciclo, cuando somos naturalmente fértiles, también somos más receptivas a los demás, a la vida, a ideas nuevas, tenemos ganas de sentir deseo, de darnos placer (no solo sexual). Es la fase del ciclo para aprovechar esa energía y vitalidad que nos concede ovular.

Después de la ovulación, comienza la llamada fase lútea, que acabará con la menstruación, pero antes pasamos por la fase premenstrual. ¡Ay la premen…cómo me gusta!, a pesar de la tabarra que a veces nos da, ¿eh?. La mayoría de las mujeres sufrimos grandes cambios de humor los días previos a la menstruación, pero también en estos días estamos más sensibles, tenemos acceso a nuestro inconsciente, reconocemos aquello más doloroso y difícil de la vida, por eso parece que “todo nos molesta y estamos más irritables”, pero eso ocurre porque estamos más conectadas con nosotras mismas, con nuestro saber interior y con nuestra magia. Por eso nos cuestionamos lo que no funciona en nuestra vida, discutimos más con los demás y nos sentimos más heridas. 

Después de la tormenta emocional de “la premen”, llega la menstruación, el momento de la reflexión, de la conexión más íntima con nuestro ser. Evaluamos lo que se ha creado durante este ciclo y valoramos los aspectos negativos y positivos, lo que queremos cambiar.

Es MUY IMPORTANTE prestar atención a todos los conflictos y emociones que surgen durante esta última fase del ciclo, porque se hacen conscientes aspectos que durante las otras fases están en nuestro inconsciente, pero en esta etapa se manifiestan. La menstruación nos habla y nos informa, nos pone delante de nuestros ojos aspectos sobre los que reflexionar y quizá realizar cambios.

 

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Foto. Figura 4. Carta lunar del ciclo menstrual. Pag 163, del libro “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer” de la Dra. Christiane Northrup.