Endometriosis

 

La endometriosis es un trastorno misterioso pero cada vez más común. El tejido endometrial se desarrolla normalmente dentro de la cavidad uterina, siendo el responsable de los ciclos menstruales. En la endometriosis, por algún motivo, a día de hoy desconocido, este tejido se desarrolla en otras zonas de la pelvis y a veces incluso fuera de ella. (Lo más común es que aparezcan implantes de este tejido detrás del útero o alrededor, afectando a los ovarios, las trompas de Falopio, la vejiga y el intestino).

La endometriosis va acompañada frecuentemente con dolor pélvico y a veces con infertilidad, pero en cada mujer se manifiesta de una manera distinta.

Al igual que ocurre con la presencia de miomas, la endometriosis está muy relacionada con la dieta, la inmunidad, los niveles hormonales y la energía pélvica bloqueada.

Hablando desde un punto de vista más emocional, la endometriosis es la enfermedad de la competitividad, como menciona la Doctora Christiane Northurp: “aparece cuando las necesidades emocionales de la mujer compiten con su funcionamiento en el mundo exterior, cuando sus necesidades emocionales más íntimas están en conflicto directo con lo que el mundo exige de ella”. 

Es importante abordar las causas internas más profundas que influyen en la endometriosis, (y en todas las enfermedades). Para mí, la enfermedad aparece para atraer nuestra atención y volver a encarrilarnos. El cuerpo es sabio, y a través del dolor intenta que no nos olvidemos de nuestra naturaleza femenina, de nuestra necesidad de cuidarnos y querernos.

Después de haber leído tanto sobre esta enfermedad, haber conocido e interactuado con muchas mujeres que la sufren y haberme tomado mucho tiempo para analizar mi vida y conocerme, como afectada de endometriosis que soy, he llegado a varias conclusiones sobre las mujeres diagnosticadas y que la padecemos:

Muchísimas de las mujeres con endometriosis se exigen mucho así mismas, sobre todo en el mundo exterior; descansan poco y no sintonizan con sus necesidades más íntimas y deseos más profundos. Son mujeres autocríticas y muy competitivas, que gastan mucha energía en trabajos o relaciones sin futuro. Hay un sentimiento de necesidad de cambio en sus vidas y a la vez impotencia por no saber cómo realizarlo.

Históricamente a la endometriosis se la llamó “la enfermedad de la mujer profesional”, ya que consideraban que las mujeres que atrasaban su maternidad era uno de los riesgos de enfermar de ella, de hecho, actualmente, aun son muchos los médicos que nos siguen aconsejando a las afectadas que nos quedemos embarazadas para “curar” la enfermedad. Esta afirmación es muy controvertida además de ofensiva. El doctor David Redwine, especialista en endometriosis de fama internacional, explica y confirma que el embarazo no ofrece ninguna protección contra esta patología.

 

  • ¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Por lo general, la endometriosis va acompañada de dolor pelviano, ciclos menstruales anormales y problemas de fertilidad. Estos síntomas varían muchísimo de mujer a mujer, hay mujeres con endometriosis muy severa que no padecen dolor y ni siquiera saben que tienen la enfermedad hasta que se la diagnostican y sin embargo, otras mujeres con una afectación mínima, pueden tener fuertes dolores pelvianos, sobre todo en las menstruaciones.

La endometriosis puede afectar a otros órganos cercanos al útero, produciendo molestias urinarias como infecciones de orina, problemas digestivos (estreñimiento, diarreas frecuentes, dolor al hacer de vientre) y con frecuencia las mujeres suelen sufrir dolores en las relaciones sexuales con penetración.

 

  • La importancia de un buen diagnóstico

Un diagnostico precoz es fundamental para detectar a tiempo la enfermedad y evitar que se desarrolle más y la calidad de vida de la mujer empeore. Debido a la falta de especialistas en endometriosis, al desconocimiento social que hay a cerca de ella y a los síntomas tan diversos que tienen las afectadas, muchas veces es confundida con otras patologías o infravalorada, ya que todavía gran parte del personal sanitario y de nosotras mismas, seguimos pensando que “los dolores menstruales son normales”. Mientras no cambiemos nuestros pensamientos y hasta que no demos un golpe en la mesa y dejemos claro que “la regla no tiene que doler”, los médicos seguirán tomando a la endometriosis como un problema de segunda división.

 

  • Tratamiento

La endometriosis no tiene cura. En función del grado y la severidad de sus síntomas, podemos optar  por un tratamiento hormonal, normalmente tomando progesterona o las llamadas “píldoras combinadas” (progesterona+estrógenos). Se supone que al no menstruar las molestias cesan y los implantes no crecen, pero estos tratamientos no son ninguna garantía, a parte hay que tener en cuenta los efectos secundarios que conllevan las hormonas, no todas las mujeres pueden tolerarlos o no quieren sufrir esos cambios tanto emocionales como físicos que suelen tener cuando toman estos fármacos.

Cuando los implantes han dañado algunos órganos, son quistes de gran tamaño o los síntomas son muy severos, los médicos suelen sugerirnos la cirugía. Hay que tener en cuenta que una cirugía (por muy agresiva que sea) tampoco garantiza que la endometriosis desaparezca. Yo misma he pasado por dos cirugías en 3 años, dónde en esta última han mutilado varios de mis órganos (intestino, vejiga y uréter). Estas operaciones tan complejas suelen ser habituales en muchas afectadas con grado IV de enfermedad.

Uno de los tratamientos más importantes y eficaces para nosotras, es la alimentación. Podemos ayudarnos mucho con una cambio de dieta. Para ello es importante practicar una alimentación consciente que nos ayude a convertir la comida en una buena amiga que favorece nuestra salud.

No podemos olvidarnos de la importancia de un tratamiento psicológico/terapéutico que nos ayude a aceptar y a afrontar los problemas ocasionados por la endometriosis. Una salud emocional es fundamental para poder disfrutar de una salud física.

 

 

⇒ Si padeces ENDOMETRIOSIS y necesitas ayuda, asesoramiento o acompañamiento por algo relacionado con esta patología, cuéntame qué es lo que te ocurre y entre las dos buscaremos un plan adecuado para ti.  No eres invisible, no estás sola. Yo estoy aquí para escucharte, entenderte y ayudarte.