Categorías
Blog Desarrollo Personal Psicología Positiva

Tú eres tu mejor compañía

Para todos aquellos que alguna vez se han sentido solos, hoy quiero hablaros sobre cómo las personas podemos aprender a estar en soledad y además, sentirnos muy felices por ello.

Vivimos en una sociedad donde parece que lo “normal” es estar acompañado y vivir en pareja. No nos han enseñado a estar solos, desde que nacemos, nos enseñan a depender de los demás: padres, amigos, pareja…

Cuando eres un adolescente no te importa, pero cuando llegas a la treintena y no vives acompañado por una pareja sentimental, te conviertes en el centro de atención de los demás y empiezan a lloverte determinadas preguntas incómodas: ¿Cómo es que no tienes pareja?, ¿No encuentras a nadie?, ya tienes 30 y pico… ¿A qué esperas?

Este tipo de situaciones, nos suelen hacer sentirnos frustrados, y tendemos a estresarnos cuando vemos que pasa el tiempo y seguimos sin pareja.

Me gustaría haceros una pregunta: ¿Necesitas a alguien para estar mejor?. Lo cierto, es que no deberíamos ver como algo negativo el no tener una pareja. El momento en que una persona está sola, soltero/a, sin pareja, es un momento muy positivo para nosotros, donde aprendemos a conocernos, a pasar más tiempo con nosotros mismos, a realizar aquellas cosas qué tantas ganas teníamos pero que con nuestra pareja no pudimos…es un momento de disfrute, de crecimiento personal que debemos valorarlo cómo un aprendizaje y que nos ayudará en nuestras siguientes relaciones, porque ya no seremos los mismos, sino que después de un tiempo en soledad, habremos cambiado y evolucionado positivamente.

Hay personas que viven su situación de soledad cómo una gran tragedia, no logran sentirse bien a solas y estar sin pareja les supone un gran problema. Pero pensad una cosa: si no consigues estar bien contigo mismo… ¿Cómo vas a estarlo con otra persona? El “truco” principal para que tu relación de pareja funcione bien, es que te quieras a ti mismo y sepas estar contigo, conocerte y aceptarte, por  lo tanto, sino sabes estar solo/a tus próximas relaciones seguirán saliendo mal…

En lugar de buscar una pareja desesperadamente, estando solos podemos encontrarnos con nosotros mismos, entendiendo mejor nuestras virtudes, inquietudes, expectativas, sueños…y así sabremos identificar mejor qué es lo que nos hace felices en una relación y podremos evitar aquellos errores que cometimos en la anterior.

A continuación, enumero unas recomendaciones que pueden ayudarte a vivir mejor, tolerar esa sensación de frustración y gestionar el estrés cuando nos encontramos “solos”:

  • Determina qué cosas son importantes para ti y te hacen realmente feliz. Descubre cuáles son tus valores y las posibilidades que tienes para hacer algo coherente con ellos.
  • No seas tan duro contigo mismo. Baja el nivel de auto-exigencia. Tendemos a pensar que estar solo es un problema o un castigo, cambia esa idea por la siguiente: estoy solo porque yo lo he decidido. Te sentirás mejor pensando así.
  • Activa tu espíritu aventurero y lánzate a cosas nuevas que se salgan de lo que haces normalmente. Es el momento para hacer ese viaje que tantas ganas tienes, apúntate a una actividad nueva, realiza un deporte que nunca hayas realizado antes… ¡tienes todo el mundo para ti! Aprovéchalo.
  • Olvídate de los convencionalismos. No te sientas mal porque tus amigos tengan pareja y tú no. Lo convencional no tiene que ser lo “bueno”, cada uno elige lo que quiere hacer con su propia vida, no desperdicies la tuya porque no haya una pareja a tu lado. Olvídate de los tópicos y disfruta.
  • Procura esforzarte en ser mejor cada día, y no lo hagas por gustar ni agradar a nadie, hazlo por y para ti.
  • Quiérete, date tus caprichos y mímate. Descubre qué cosas te animan y practícalas.

 

La vida hay que vivir al cien por cien. Tienes que vivir cada momento de tu vida en plenitud, sin importarte si llega -o no- una nueva persona a tu vida.

Realmente se trata de orientar nuestros esfuerzos hacia dentro, mejorar tú como persona, encontrando cuáles son tus  metas y perseguirlas.

Ten en cuenta que solo una persona plena, satisfecha y feliz consigo misma y con la vida que lleva, puede construir la felicidad con alguien más a su lado.

No lo olvides, tú eres tu mejor compañía.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

Categorías
Blog Desarrollo Personal Psicología Positiva

Conoce tus emociones

Las emociones forman parte de nuestro día a día, de nuestras rutinas y sin embargo, para la mayoría de nosotros pasan desapercibidas… Incluso, aun llegando al extremo, poco o nada nos detenemos para intentar averiguar que nos dicen.
Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso, o recuerdo importante. Es decir, las emociones siempre nos van a indicar algo, por lo tanto, deberíamos profundizar más en ellas. ¿Por qué no lo hacemos? En este artículo voy a hablaros sobre las emociones básicas y sus características.

“Hay que tener en cuenta que el impulso es el vehículo de la emoción y que la semilla de todo impulso es un sentimiento expansivo que busca expresarse en la acción.”
-Daniel Goleman-

ALEGRÍA
– La alegría es la emoción positiva que surge cuando algo bueno nos ocurre, cuando se produce un acontecimiento favorable que suele manifestarse con signos externos como la sonrisa, un buen estado de ánimo y el bienestar personal.
– Funciona como un motor que activa nuestros recuerdos y experiencias alegres, además mejora nuestra salud, pues provoca cambios hormonales reduciendo el estrés, mejorando la respuesta inmune.
– Nos facilita las relaciones sociales, pues cuando nos sentimos alegres somos personas más comunicativas, más solidarias y dinámicas. Todo ello consigue suavizar las emociones negativas: cuando sentimos alegría lo malo carece de valor.
– Lo mejor de la alegría es que se contagia y se transmite. Cuando estamos alegres nos gusta compartirlo con los demás, derrochando felicidad a nuestro alrededor.

“Sin la tristeza no seríamos capaces de sentir alegría.”

TRISTEZA
– La tristeza se caracteriza por un estado de ánimo que decae y hace que nuestra actividad mental se reduzca, reduciéndose también nuestras acciones y nuestra vitalidad.
– Estamos tristes cuando ocurre algo que hiere nuestros sentimientos: una pérdida, un rechazo, un fracaso… es decir, cuando nos sentimos dañados. Se puede tratar de una situación leve momentánea o puede ser una sensación intensa y más duradera, pero no podemos confundirlo con una depresión.
– Sentir tristeza nos impide normalmente el contacto social y relacionarnos con los demás de forma fluida y activa, solemos tener tendencia al aislamiento cuando estamos tristes, buscando así reflexionar sobre aquello que nos duele.
– A veces, cuando se repiten episodios de tristeza de forma continuada podemos llegar a experimentar lo que se llama “indefensión aprendida” que nos lleva a pensar que hagamos lo que hagamos todo seguirá saliendo mal.

“La tristeza también tiene su lado positivo: te hace reflexionar acerca de lo que realmente te importa.”

MIEDO
El miedo es la emoción que se produce por un peligro inminente que consideramos que puede dañarnos o dañar a personas de nuestro entorno.
– El miedo es la emoción más complicada y necesaria a la vez. Gracias al miedo las especies han podido sobrevivir, el miedo ha permitido al ser humano para huir o enfrentarnos ante algo que supone un peligro real para nuestra seguridad. Cuando sentimos miedo nos vemos obligados a tomar decisiones sobre qué situaciones queremos evitar.
– Lo malo del miedo es cuando aquello que tememos no es un peligro real, sino que se teme en base a la interpretación que hacemos sobre los acontecimientos. Nos proyectamos en futuro imaginado en el que las consecuencias de sentirlo serán negativas para nosotros. Cuando nos anticipamos y sentimos un miedo desmesurado hacia algo, sufrimos lo que se llama ansiedad.

“No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.”

IRA
La ira es una emoción negativa que aparece cuando nos enfrentamos a situaciones que consideramos frustrantes o dañinas para nuestra integridad o la de las personas que nos importan. Cuando sentimos ira nos sentimos amenazados y con ello sentimos la necesidad de defendernos.
– La ira nos lleva a tomar decisiones muchas veces inadecuadas. Cuando sentimos ira nos cuesta pensar racionalmente y el enfado nos ciega, expresando afectos negativos hacia el foco de nuestra frustración, ya sea una persona o una situación, sin haber reflexionado sobre ello previamente.
– Es la emoción más dañina tanto para nosotros como para los demás, lo ideal es aprender a detectarla y poder canalizarla, antes de convertirnos en una olla exprés a punto de explotar.
– Una persona que vive con ira es una persona infeliz que no es capaz de hacer feliz a los demás.

“No os entreguéis demasiado a la ira; una ira prolongada engendra odio.”

ASCO
El asco es la respuesta emocional que damos ante alguna cosa que no nos gusta, que nos resulta desagradable.
– Las respuestas de asco son muy intensas y características, es casi imposible disimular cuando algo nos produce asco.
– La función de supervivencia es la de protegernos ante una posible intoxicación o envenenamiento, pero cuando sentimos asco hacia algún alimento no tóxico suele estar relacionado con alguna mala experiencia previa que asociemos a ese alimento.
– No sólo sentimos asco por la comida o por olores de distintas sustancias, sino que las ideas morales que son desagradables para nosotros y las personas que las representan también nos producen esta emoción.

“El asco podría considerarse una emoción derivada de la propia civilización cuyo cometido es la protección y preservación de los valores culturales del momento”
Miller- 1997

SORPRESA
La sorpresa es un estado emocional resultado de un evento inesperado.
– Es la emoción más breve que se conoce. Se produce de una forma súbita ante una situación novedosa y desaparece con la misma rapidez que apareció. Además suele convertirse también rápidamente en otra emoción, la que sea congruente con el estímulo que desencadenó la sorpresa.
– La situación sucede con tanta rapidez que cuando nos vemos sorprendidos por algo tenemos muy baja capacidad de control y muy baja capacidad de predicción.
– La sorpresa prepara para afrontar de forma efectiva los acontecimientos repentinos e inesperados. Facilita procesos atencionales, las conductas de exploración y el interés o curiosidad por situaciones novedosas.

“La vida es la constante sorpresa de saber que existo.”

Con este texto me gustaría resaltar la importancia que tiene conocer nuestras emociones y tomarnos tiempo suficiente para atenderlas y entenderlas.
Tus emociones pueden ser tu gran fortaleza o por lo contrario tu gran debilidad. Si aprendes a conocerlas y a gestionarlas, serás un gran artífice de tu realidad: de tu felicidad.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

Categorías
Blog Psicología clínica

Tratamiento psicológico en el dolor crónico

El dolor crónico es una de las peores condiciones a las que se tiene que enfrentar una persona. En esta entrada voy a hablar sobre los aspectos psicológicos en los que influye el dolor crónico y viceversa, aquellos que pueden incrementar el dolor, produciendo un sufrimiento mayor que el que corresponde al daño que provoca el dolor. Se mencionan también diversos círculos viciosos que incrementan el sufrimiento en el dolor y el tratamiento psicológico que los puede romper.

La comprensión científica del dolor va evolucionando rápidamente. Antes se pensaba que su presencia implicaba únicamente la existencia de un daño físico, sin embargo, actualmente la ciencia nos ha llevado a descubrir la importancia que tienen las consecuencias de la vivencia del dolor. Porque el dolor genera importantes reacciones emocionales que pueden potenciar el sufrimiento que lleva asociado.

Pero, además, si el dolor se hace crónico puede tener un impacto devastador en todos los aspectos vitales de la persona que lo sufre:

  • Socialmente, porque se tienen que disminuir las relaciones sociales con amigos y allegados.
  • Laboralmente, puede llegar a afectar a la capacidad de trabajar, produciendo un sentimiento de inutilidad y problemas económicos.
  • En las relaciones de familia y de pareja, porque no se pueden cumplir las expectativas de nuestros seres queridos.

Un dolor crónico llega a hacer que las personas se planteen el para qué y el por qué de la vida. Normalmente tenemos la experiencia de que el dolor es pasajero y controlable; pero cuando aparece un dolor resistente, que no se pasa, nuestra concepción del mundo se tambalea. Surge entonces la necesidad de construir una nueva en la que tenga sentido la existencia de un dolor que no se puede evitar y en la que podamos dar cabida a:

  • Sensaciones corporales incontrolables.
  • Limitaciones en la capacidad corporal.
  • Pérdida de contacto social.
  • Problemas laborales que pueden incluir incertidumbre económica, etc.

La labor del psicólogo se centra en trabajar terapéuticamente todos estos aspectos del dolor para mejorarlo y hacerlo más soportable.

Reacciones emocionales asociadas al dolor

El dolor tiene la función de avisarnos para que hagamos algo que consiga reparar el daño físico que pensamos que lo genera. El dolor es una sensación generalmente terrible y, como indicio de un mal, amenazante. Por eso, una reacción natural en el hombre es el miedo al dolor, un miedo que es adaptativo porque nos impulsa a evitarlo y eliminarlo.

Pero no siempre una reacción de miedo nos lleva a un comportamiento adecuado. Por ejemplo, para que no nos duela algo nos estamos quietos y dejamos de hacer muchas cosas que nos hacían la vida agradable, a veces más allá de lo estrictamente necesario. Otro ejemplo se da cuando el miedo al dolor nos puede hacer no acudir al dentista, lo que finalmente será causa de un mal mayor.

En el caso de un dolor crónico, nuestra lucha por evitar el dolor se convierte muchas veces en un esfuerzo inútil. El sentimiento de fracaso nos genera, primeramente impotencia y un estado de irritación que influye en nosotros y quienes nos rodean. Finalmente, cuando vemos que no es posible acabar para siempre con él, podemos caer en una depresión o al menos en un estado de ánimo deprimido que nos hace perder el sentido de la alegría.

La continuidad del dolor nos puede producir ansiedad social. Si nos impide nuestra actividad normal, puede llegar a generarnos un sentimiento de inutilidad y de no sentirnos necesarios. Si nos esforzamos en luchar contra ello y que nada cambie, podemos llegar a intentar mantener niveles de actividad similares a los que teníamos cuando no sentíamos dolor, muy por encima de nuestras posibilidades actuales.

Nos damos cuenta de que, además del daño físico, el dolor lleva asociados una serie de procesos psicológicos tan desagradables, duros y amenazantes como el propio dolor y que se unen indisolublemente a él. Para entender estos fenómenos hay que distinguir bien ente dolor y sufrimiento.

Círculos viciosos en el dolor crónico

Los intentos de eliminar el dolor crónico nos pueden llevar a entrar en círculos viciosos que no solamente no solucionan el problema, sino que lo empeoran. La ruptura de estos círculos es uno de los objetivos prioritarios de la intervención del psicólogo en el tratamiento del dolor.

La lucha contra el dolor se libra en nuestro propio cuerpo y en él generamos cambios para conseguir disminuirlo. Así, modificamos nuestra respiración, nuestra postura o incrementamos la tensión muscular lo que nos ayuda muchas veces a soportarlo. Pero cuando el dolor es crónico estas conductas mantenidas largo tiempo acaban incrementando el problema y amplían el impacto del dolor, así nos aparecen contracturas musculares y problemas de dolor en zonas cercanas. Son reacciones automáticas; pero no por ello menos dañinas. Intentan controlar el dolor, pero en realidad nos lo producen más, entrando en un círculo vicioso del que es difícil salir.

También hemos visto como una lucha que fracasa contra el dolor crónico nos lleva a un estado de ansiedad y de depresión que a su vez potencian las sensaciones dolorosas, porque nuestro estado las hace más insoportables con lo que el dolor aumenta y hace que nos esforcemos más y que el fracaso sea más importante. Estableciéndose así otro círculo vicioso.

A veces el dolor tiene ganancias secundarias cuando nos evita hacer determinadas cosas que no nos gustan o conseguimos atención de las personas queridas. Pero estas “ganancias” son una trampa mortal, porque están deteriorando nuestras capacidades personales y limita nuestras relaciones personales de manera determinante. Además, no nos permiten olvidar el dolor y dedicarnos a otra cosa y por tanto nos impiden superarlo.

Los cambios sociales derivados de nuestra nueva situación incrementan notablemente el estrés. Si queremos mantener nuestra actividad necesitamos más esfuerzo. Si no lo hacemos podemos perder nuestra posición económica, pero los esfuerzos más allá de nuestras capacidades nos llevan al incremento del dolor en un círculo vicioso adicional.

Si no encontramos remedio a nuestro dolor porque la ciencia y la medicina son limitadas, la búsqueda de una vida sin dolor nos puede llevar a abandonar un tratamiento adecuado y de nuevo nuestro afán por mejorar nos lleva a empeorar.

El psicólogo en el tratamiento del dolor crónico

El problema no es que haya dolor crónico, sino que éste arruine nuestra vida ocasionándonos problemas de pareja, de trabajo, de amistades y tiempo libre, de ansiedad, depresión, insomnio, etc. y que lo haga porque hemos caído en alguno de los círculos viciosos que se han señalado.

Para salir de esos círculos hay que darse cuenta que estamos ante una situación que no se puede cambiar y que la aceptación es el único camino:

  • Aceptación es no hacer nada para evitar, dejar de hacer todo lo que no sirve: desmontar los círculos viciosos y potenciar el tratamiento médico adecuado.
  • Aceptar es abrirnos a experimentar los sucesos y las sensaciones completamente, plenamente y en el presente, como son y no como tememos que sean.
  • Aceptar es tomar conciencia de las limitaciones que conlleva el dolor crónico.
  • La aceptación abre el camino al compromiso, a seguir haciendo aquello para lo que valemos de acuerdo a nuestras capacidades, aunque esto signifique que tengamos que adecuar nuestras metas a nuestras capacidades limitadas por un dolor crónico.
  • Aceptar no es quedarse con el sufrimiento que se tiene, la aceptación disminuye el sufrimiento e incluso inicia el proceso psicofisiológico de la habituación, por el que el dolor se hace más tolerable porque nos habituamos a él. Habituándonos a las sensaciones disminuye la ansiedad, el miedo y la depresión, tendremos menos sensaciones asociadas al dolor y continuaremos comprometidos con un nuevo papel social con valores propios

Si su dolor tiene un componente psicológico

Todo dolor tiene un componente psicológico. De hecho la definición dada por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor es:

“El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma”.

Y en ella se incluye de forma explícita el componente emocional, y por tanto psicológico.
Pero cuando alguien nos dice que nuestro dolor tiene un componente psicológico nos están transmitiendo connotaciones negativas e ideas erróneas.

  • Parece que implica que no es real, que solamente está en nuestra cabeza, pero el sufrimiento psicológico es peor que el físico y tan real como él. Se siente en el cuerpo con tanta intensidad o más que el dolor asociado a un daño físico.
  • Parece que estuviera en nuestras manos quitárnoslo, que solamente hace falta querer, “fuerza de voluntad”. Pero hemos visto que no se puede luchar por las buenas contra el dolor y menos todavía contra la componente psicológica del dolor. Que es un proceso complejo que pasa por la aceptación de algo tan desagradable y amenazante como el dolor crónico lo que nos coloca ante retos personales trascendentes que pueden necesitar un trabajo terapéutico profundo.

Pero aceptar el dolor, abrirnos a su experiencia es muy duro y puede precisar de una terapia psicológica. Supone que la persona tiene que incorporar en su propio autoconcepto la nueva incapacidad de controlar el dolor y las limitaciones que tiene y pese a ello encontrar un sentido a su vida. Por eso la terapia de aceptación y compromiso proporciona una visión más amplia del mundo en la que cabe la inevitabilidad del dolor.

Hoy día la terapia psicológica cognitivo conductual tiene suficientes herramientas para poder enfrentarse con éxito a esos problemas. Son técnicas que han mostrado su eficacia de forma científica. Por citar algunas:

  • La relajación y el biofeedback nos enseñan a dejar tensiones dañinas en nuestro cuerpo. La meditación junto con la relajación, la respiración y el biofeedback nos permite no seguir automáticamente nuestros impulsos que nos llevan a caer en uno de los círculos viciosos.
  • Distraerse del dolor es un consejo muy a mano; pero realizarlo no es nada fácil y puede ser necesario un entrenamiento profundo que requiere técnicas especiales.
  • Las técnicas cognitivas como la reestructuración, la terapia racional emotiva, etc. nos ayudan a enfrentarnos con nuestros pensamientos y sentimientos de forma racional y de manera más eficaz.
  • Las técnicas operantes de potenciación de actividades permiten recuperar al límite actual nuestras capacidades.
  • La hipnosis es otra herramienta que incide directamente en los mecanismos psicológicos de percepción del dolor.
  • Las técnicas de asertividad y el entrenamiento en habilidades sociales permiten enfrentar los cambios sociales derivados de las nuevas limitaciones asociadas al dolor crónico.

La psicoterapia cognitivo conductual ha demostrado científicamente su eficacia en el tratamiento del dolor crónico por medio de ensayos clínicos controlados. También ha demostrado ser el tratamiento de elección en problemas de ansiedad y depresión, que son consecuencia del dolor y a su vez incrementan sus efectos.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

Categorías
Blog Psicología clínica

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Muchas veces nuestros pensamientos (no la realidad) son los que hacen que nos sintamos mal, y muchas veces no nos damos cuenta, pues al fin y al cabo, nuestros pensamientos los interpretamos como reales. Pero hay que tener en cuenta que la mente es una experta en distorsionar lo que ocurre y darle más importancia a las cosas o exagerar los eventos, y con esto hacer que nos sintamos peor. ¿Qué podemos hacer? Pues lo primero es saber reconocer cuando esto ocurre, y para ello voy a describir las distorsiones cognitivas más frecuentes.

¿Qué es una distorsión cognitiva?

Se entienden como un error en el procesamiento de la información asociado a unas creencias desadaptativas o que no se ajustan al entorno. Este error en el procesamiento puede influir en la conducta y en el estado emocional. Estas percepciones y pensamientos distorsionados son acerca de uno mismo, del mundo y del futuro.

Las distorsiones cognitivas no son un trastorno ni una enfermedad, pero sí es cierto que son parte del cuadro central de muchos trastornos como los trastornos de personalidad o la depresión, que pueden llegar a mantenerse por estas corrientes de pensamiento erróneas.

Pongamos un ejemplo: Un hombre de 35 años, sus amigos se han olvidado de avisarle para quedar, otro día les dice de quedar y ellos no pueden. Él piensa: “Mis amigos pasan de mi” “Se habrán cansado de mi” (pensamiento distorsionado). En esta situación, hasta que no hable con ellos no puede confirmar el motivo, con lo cual no debería inferir que sus amigos no le quieren o que pasan de él. Es más fácil pensar que es una coincidencia y ya después de comprobar el motivo hacer inferencias. Este pensamiento le va a hacer sentir triste y mal y además tener rencor hacia sus amigos. Podría haber evitado este malestar si no hubiera aceptado ese primer pensamiento como verídico.

¿Porqué ocurren las distorsiones?

Suelen ocurrir por aprendizaje de experiencias pasadas, acabamos generalizando esa forma de pensar al resto de nuestra vida. Puede que en su origen y en ese momento estos pensamientos fueran útiles, pero al interiorizarlos y aplicarlos sistemáticamente a todos los eventos de nuestra vida diaria pierden su utilidad y se convierten en un problema.

De pequeños construimos esquemas sobre el funcionamiento del mundo en base a nuestra experiencia, estos esquemas pueden verse modificados por experiencias aversivas, estresantes o negativas (al igual que por las positivas). Así pues sería la interacción de la persona con el medio la que acostumbraría a la persona a evaluar de cierta forma o utilizar ciertas estrategias para relacionarse.

La distorsión ocurre porque aplicamos unas estrategias de pensamiento erróneas, dando por hecho que las situaciones son de una manera (según nuestros esquemas), cuando la situación ya no es así. La estrategia que habíamos aprendido para ese tipo de situaciones y que seguimos aplicando resulta del todo inútil y contraproducente. Es decir, en cierta manera perdemos capacidad de adaptación al evaluar de forma sesgada el entorno.

 

¿Cuántas distorsiones existen y en qué consisten?

A continuación, presento un listado con los tipos de distorsiones más comunes.

1- Inferencia arbitraria: Llegar a una conclusión sin evidencias o incluso con evidencias contrarias. Se subdivide en dos tipos:

  • Adivinación del futuro → Anticipación sin evidencia de algún acontecimiento futuro.
  • Lectura de mente → Conclusión sobre lo que piensa el interlocutor (la otra persona) y a la que llegamos sin evidencia.

2- Abstracción selectiva (filtro mental): Valoración de un hecho o experiencia a partir de un solo elemento ignorando los otros. Enfocarse en solo ciertos aspectos de la situación, normalmente negativos.

3- Generalización excesiva (sobregeneralización): Conclusión extraída de uno o más hechos aislados y que es utilizada como regla general para situaciones relacionadas y similares pero también para otras que no lo están. Es decir sacar conclusiones generales para todo en base a un caso aislado.

4- Magnificación y minimización: Incrementar la magnitud (sobreestimar) de los sucesos negativos y minimizar (subestimar) la de los positivos. Algunos autores incluyen dos subtipos:

  • Catastrofización o visión catastrófica → Imaginar y especular el peor resultado posible independientemente de su probabilidad de ocurrencia. O calificar la situación como intolerable e insoportable cuando en realidad no lo es tanto.
  • Negación → Tendencia a negar problemas, errores o debilidades. (Lo opuesto a la catastrofización).

5- Personalización: Atribución personal de sucesos externos sin base suficiente. Asumir que uno mismo u otros han causado cosas directamente.

6- Pensamiento absolutista y dicotómico (todo o nada): Interpretar los sucesos y personas en términos absolutos sin tener en cuenta puntos intermedios, aparecen palabras como “siempre…”, “nunca…”, “todo…”, “nada…”. Clasificar el mundo en términos de blanco o negro, malo o bueno, adscribiéndose las categorías negativas en la descripción de si mismo.

7- Razonamiento emocional: Formular argumentos basados en como nos sentimos y no en la realidad. Guiar las creencias de la realidad en función de las emociones negativas sentidas.

8- Descalificar u olvidar lo positivo (invalidar lo positivo): Desconsiderar arbitrariamente y de forma continuada las experiencias positivas. Rechazar lo positivo.

9- Enunciados «debo»: Aplicar de forma rígida las reglas sobre nuestras obligaciones y las de los demás. Centrarse en lo que uno piensa que debería ser en lugar de lo que es y aplicar reglas rígidas con independencia del contexto.

10- Etiquetado: Utilizar etiquetas para describir las conductas y las personas. Las etiquetas suelen ser absolutas, negativas e inalterables.

11- Culpabilización: Valoración a posteriori de un acontecimiento para establecer lo que uno debería haber hecho. Culpabilizar a los demás o a si mismo de los problemas (aún sin asociación objetiva).

Algunos ejemplos son pensamientos del tipo: “nadie me quiere”, “todo me va mal”, “el mundo es injusto”, “Voy a suspender”, “piensan que soy tonta”, “se ríen de mi”, «para ser feliz debo tener dinero”, “si no hago lo que dicen los demás, no les caeré bien”, “ella me hace enfadar”, “siempre ha sido así”, “no le gusto”…. ¿Os suenan, verdad…?

 

¿Qué puedo hacer yo para controlar estos pensamientos distorsionados?

  • Ser conscientes de que la forma en que percibimos el mundo es solo una de las posibles formas, no la nuestra tiene porque ser la correcta. Es útil pensar qué alternativas hay, qué pensaría otra persona si lo viera de fuera e intentar analizar la situación de manera objetiva, sin dejarnos llevar por las emociones. Intentar observar si podemos estar cometiendo alguna distorsión de las enumeradas y si identificamos una, intentar buscar un pensamiento alternativo más adecuado o proporcionado a la situación.
  • Tenemos que pensar que no es que un problema no tenga solución, sino que simplemente nosotros aún no hemos sido capaces de encontrarla y que por lo tanto hay que plantearse métodos diferentes.
  • Debemos estar abiertos a cuestionarnos, no siempre podemos aplicar las mismas reglas a todas las situaciones, debemos aprender a adaptarnos, a cuestionar nuestros modelos y pensamientos de vez en cuando.
  • Siempre observar el diálogo interno, ¿Qué nos decimos a nosotros mismos cuando algo va mal?. Intentar convertir nuestro discurso en algo realista que siga un método similar al científico, evaluando las pruebas y los datos antes de extrapolar conclusiones y ser conscientes de que estas conclusiones, incluso con pruebas, pueden ser erróneas.

He querido compartir con vosotros esta información a cerca de las distorsiones cognitivas, porque es muy importante, a la vez que difícil, el saber adaptar nuestros pensamientos a la realidad. Las distorsiones cognitivas pueden llevarnos a sentir ansiedad, baja autoestima, indefensión, tristeza, frustración, ira… Es un cambio importante en la vida de las personas el poder ajustar su estado emocional a la realidad y no a la inversa (juzgar la realidad según las emociones). No olvidemos que todo actividad mental está controlada por nosotros mismos: somos lo que pensamos, así que cuidemos nuestros pensamientos!

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

 

 

Categorías
Blog Desarrollo Personal

Los Chakras

La energía vital penetra en nuestros cuerpos por determinados canales energéticos. Estos canales son los denominados chakras . Chakra significa “rueda o disco que gira”. Los chakras funcionan como una especie de embudo que gira en la dirección de las ruedas del reloj y que impulsan la energía hacia las estructuras celulares y orgánicas de nuestro cuerpo. La Energía Universal se canaliza a través de estos chakras y entra en cada ser, en mayores o menores cantidades, en función del grado de evolución espiritual de cada persona que lo recibe. Hay diferentes interpretaciones sobre la ubicación y la cantidad de los chakras en nuestros cuerpos. A continuación os hablaré sobre los siete chakras principales o mayores.

  1. Primer chakra, chakra raíz o Muladhara

Este chakra está ubicado en la base de la médula espinal, en el coxis. Su color es rojo y está orientado hacia el suelo. Se le asocia con la supervivencia y con el elemento tierra que nos proyecta hacia las nociones de lo sólido y lo denso. Un buen funcionamiento del chakra raíz implica salud física, estabilidad, sensación de arraigo en el sitio que vivimos.  Por medio de este chakra se muestra la voluntad de vivir. Su mal funcionamiento puede expresarse en actitudes extremas (pacifismo o agresividad incontrolada) y suelen existir miedos excesivos. Los desarreglos de este chakra se manifiestan físicamente en enfermedades de huesos, dientes, intestino grueso o el ano. Otros desarreglos psíquicos pueden ser sentimientos exagerados de  timidez, falta de concentración, desconfianza y excesiva dependencia de las personas y objetos.

  1. Segundo chakra , chakra sexual o Svadhistana

Este chakra está situado debajo del ombligo y está orientado hacia el frente. Es de color naranja. Este chakra regula nuestras posibilidades de relacionarnos con el mundo y está vinculado con la capacidad de percibirse a uno mismo. El buen funcionamiento del chakra sexual nos permite una expresión corporal fluida, la posibilidad de gozar las vivencias, capacidad de experimentar los diversos placeres sensuales de la vida. El bloqueo de este chakra se manifiesta en: miedo al contacto con los demás, obsesión, impotencia, frigidez, asco excesivo por lo relacionado con el cuerpo. En el ámbito físico los desarreglos de este chakra se manifiestan en enfermedades relacionadas con las zonas de los riñones, vejiga y ganglios linfáticos.

  1. Tercer chakra, chakra del plexo solar o Manipura

Está ubicado entre los costados, por encima del ombligo. Es un embudo orientado hacia e frente de color amarillo. Este chakra está vinculado con nuestra voluntad y nuestra propensión a las relaciones de poder. Se relacionan con él la perseverancia, vitalidad y la alegría. Cuando no funciona bien este chakra se exacerban: nuestra ambición de poder, la codicia, tendencias consumistas y sentimiento de envidia. En el ámbito corporal se presentan: desarreglos gástricos o del páncreas, fatiga crónica, úlceras, enfermedad hepáticas y biliares.  En el ámbito psíquico se dan actitudes contrastadas: personas muy apagadas y que pasan desapercibidas o personas hiperactivas y ansiosas de poder. Las zonas del cuerpo que pueden verse afectadas si no funciona este chakra bien son: intestino delgado, páncreas, estómago, hígado y glándulas suprarrenales.

  1. Cuarto chakra, chakra del corazón o Anahata

Este chakra está situado en la zona del corazón, situado hacia el frente y es de color verde. El buen funcionamiento de este chakra implica la aceptación de uno mismo, con cualidades y defectos, y por tanto, la aceptación del otro tal y como es. El primer paso que podemos dar en este camino es poner en entredicho el contenido de todos nuestros prejuicios. Comprender lo relativo de toda visión del mundo es acercarse a la realidad. El mal funcionamiento de este chakra lleva a comportamientos anómalos: chantajes emocionales, amores posesivos, egoísmos extremos. Físicamente se manifiesta mediante dolencias cardiacas, enfermedades de los pulmones, cáncer, sida y alteraciones en la sangre.

  1. Quinto chakra, chakra de la garganta o Vishuda

Está situado en la garganta y tiene otro chakra simétrico en la espalda relacionado con la comunicación. Su color es azul claro. Este chakra simboliza nuestro nivel celestial y divino, expresa nuestras posibilidades de comunicación y creación. Es el punto de intersección entre el mundo externo e interno. La evolución de este chakra está relacionado con la del chakra del corazón, solo cuando hemos logrado amarnos a nosotros mismos y a los demás, podemos encontrar el camino para expresar nuestros efectos de una manera adecuada. Cuando existen disfunciones en este chakra pueden aparecer ronqueras y afonías, trastornos del crecimiento y dolores de garganta. También se manifiestan actitudes demagógicas o tiránicas, otra polaridad sería la de las personas apagadas, apocadas y tímidas en un extremo y personas autoritarias y dominantes en el otro.  Este chakra es el que posibilita que la comunicación sea una realidad y ayuda a multiplicar nuestra capacidad creativa.

  1. Sexto chakra, del tercer ojo o Ajna

Está ubicado entre las cejas y es de color purpura. Tiene un chakra simétrico vinculado con él en la espalda, más pequeño y tiene relación con nuestras posibilidades intuitivas, imaginativas. Su elemento es la luz. Este chakra es el que expresa nuestra intuición. La intuición nos lleva a tener reacciones emocionales ante determinados acontecimientos sin explicarnos muy bien el motivo que las ocasiona. Para manejar adecuadamente nuestra intuición es preciso que entendamos la naturaleza real de nuestros sentimientos. Cualquier persona puede desarrollar sus poderes extrasensoriales, pero solo cuando alcanzamos el equilibrio podemos aceptar la realidad tal cual es y vivir en armonía. El chakra del tercer ojo tiene la finalidad de mostrarnos nuestro camino particular en la vida, nuestro sendero de autoaprendizaje. El mal funcionamiento de este chakra se puede manifestar en personas con una situación de inestabilidad vital, que no le encuentran sentido a la vida, que no disfrutan con el trabajo o personas con temores exagerados. Otros síntomas de desarreglos de este chakra también pueden ser: personas que cambian mucho de residencia, trabajo, pareja; gente que vive obsesionada con la moda y tienen necesidad de seguir ídolos y suelen desarrollar pensamientos y actitudes fanáticas. En el plano físico, los desarreglos de este chakra pueden ocasiones problemas de visión y dolores de cabeza.

  1. Séptimo chakra, chakra corona o Sahasrara

Este chakra está ubicado en la parte superior de la cabeza y es de color blanco. Hace mención a nuestras capacidades de conocimiento, comprensión y entendimiento del universo. Su elemento es el pensamiento que racionaliza nuestra comprensión. En este chakra culminamos nuestra senda de evolución espiritual. Solo en el tercer grado de Reiki tendremos acceso a este chakra. Los desarreglos de este chakra se manifiestan en actitudes de prepotencia que no son otra cosa que la expresión de una inseguridad personal muy profunda. También se expresan estas disfunciones en personas con dificultad para pensar de manera autónoma y en la dependencia exagerada del apoyo a los demás. No funcionará bien este chakra cuando sufrimos males de como la estrechez mental, obsesiones con lo material, actitudes egocéntricas y dificultades de concentración. El desarrollo armónico de este chakra nos posibilita un flujo adecuado de la energía en nuestro organismo y por ende nos ofrece la posibilidad de evolucionar espiritualmente hasta el punto en que podemos ver todo desde una perspectiva más global y de conjunto, un poco lo que se diría situarnos “por encima de las circunstancias” para poder llegar a conclusiones más justas y equitativas y estar conscientes de nuestra esencia humana y trascendente.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo 

Categorías
Blog Desarrollo Personal

¿Qué es el Reiki? Método de sanación natural

 ¿Qué es el Reiki?

Cuantos más métodos científicos y más tratamientos farmacológicos conozco, más terapias alternativas estudio. Si hay algo que he aprendido como afectada de una enfermedad crónica, es que jamás un cuerpo se va a curar si solo nos dedicamos a intentar sanar nuestro estado físico.

Hace un año, aproximadamente, conocí en primera persona el Reiki, había oído hablar de ello, pero no sabía en qué consistía, y conocer el Reiki, puedo afirmar que me cambió por completo.

El Reiki es un método de sanación natural basado en la aplicación de Energía Universal de la vida, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una terapia alternativa.
En nuestra vida cotidiana sufrimos estrés y diversas tensiones que nos impiden estar bien y felices. Estas tensiones quedan bloqueadas en nuestro campo energético bloqueando el flujo de energía. La práctica del Reiki puede liberar estos bloqueos y hacer que nuestra energía fluya.

La falta de salud no se muestra sólo a nivel físico a través de enfermedades sino que también se refleja en nuestros aspectos emocionales, espirituales y mentales. El Reiki afirma que toda enfermedad física tiene su verdadero origen en un desarreglo emocional de diverso tipo.

Los principios del Reiki

El Reiki parte de que para lograr procesos de sanación reales es indispensable un cambio de actitud ante la vida. Se trata de irradiar optimismo y de proyectar nuestros afectos y sentimientos positivos a las personas que nos rodean. Existen unos principios rectores del Reiki que deberíamos interiorizar como principios éticos de nuestro actuar cotidiano y son los siguientes:

1. Sólo por hoy no te preocupes
Este principio nos habla de la necesidad de vivir el hoy el ahora. Para aprender a vivir cada momento con toda plenitud es importante por un lado superar las culpas y las preocupaciones que pueden habernos ocasionado nuestras actuaciones del pasado. Tenemos que ejercer la capacidad de perdonar con nosotros mismos.

Las personas con temores excesivos ante la vida generan reacciones en su organismo que pueden llevar a la enfermedad y el desequilibrio. Por tanto, es importante aprender a manejar las dificultades con una actitud neutral que nos permita enfrentar las situaciones difíciles. Hemos de tener en cuenta el principio del espejo universal: lo que le demos al Universo nos será devuelto.

2. Sólo por hoy no te irrites
La ira es una reacción de las personas en situaciones en las que sienten que pierden el control sobre lo que sucede. Estos sentimientos nos alejan de nosotros mismos y de los demás. Lo primero que debemos hacer es analizar el motivo de la irritación y relativizar su importancia. Estas reacciones de enfado deben sernos útiles para ubicar nuestros puntos débiles y tenerlos en cuenta en el proceso de desarrollo personal.

3. Sólo por hoy sé amable con todos los que te rodean y respeta a todo ser viviente
La comprensión profunda de que todo ser de la naturaleza merece todo nuestro amor y respeto es de importancia crucial. Si tu entorno te inspira amabilidad, amor y compasión puedes estar seguro/a de existir en armonía con el universo. La hostilidad o la indiferencia son una muralla que nos alejan de nuestros semejantes y hasta de nosotros mismos. Cuando proyectamos a nuestro entorno una energía positiva, podemos estar seguros de recibirla de vuelta.

4. Sólo por hoy realiza tu trabajo honradamente
El trabajo que realizamos a diario tiene una gran importancia en nuestra vida, y por lo tanto, también es crucial la actitud que asumamos ante él. Si amamos lo que hacemos, la vida se nos tornará amable y fácil de transitar. Si estás satisfecho con lo que haces, te considerarás valioso por ti mismo y para los demás.

5. Sólo por hoy agradece todos los dones que recibes en tu vida
La gratitud es el sentimiento que te permite estar en armonía con tu entorno, pues valoras todos los dones que tienes y los afectos de las personas con las que cuentas. El agradecimiento es energía positiva de ida y vuelta. Si agradecemos de antemano lo que pedimos, posiblemente tengamos más oportunidades de recibirlo.

Estos son los 5 principios que rigen el Reiki, un método de sanación cultural procedente de Japón, cada vez más utilizado en cualquier rincón del mundo.

Lo más importante del Reiki, es entender que somos energía y que con el Reiki lo que pretendemos es desbloquear nuestra personalidad de presiones externas, eliminar miedos e instalar alegría. Cuando dejamos fluir la energía vital por nuestro cuerpos, eliminamos las tensiones y por lo tanto, estimulamos a nuestro organismo a funcionar de manera natural y nueva vitalidad.
En el siguiente post os hablaré sobre al aura y los chakras, elementos que debemos conocer para entender más sobre nuestro cuerpo y nuestras emociones.

 

reiki 2_SimbolosReiki

Laura Moreno Jiménez-Bravo

Categorías
Blog Endometriosis Psicología de la Mujer

Psicología y Endometriosis

Endometriosis: una aportación desde la psicología clínica

El presente artículo no es ni pretende ser un artículo científico. Lo que pretendo reflejar y expresar es una recopilación de experiencias personales, como afectada de Endometriosis, y datos recogidos de forma objetiva, todo ello relacionado con los aspectos psicológicos de la Endometriosis y sus síntomas.

Escribo este artículo con la intención de transmitir y difundir la idea de lo importante que es una propuesta psicoterapéutica para todas las mujeres afectadas por la Endometriosis, partiendo de la evidencia de que los aspectos psicológicos son de suma importancia en el desarrollo y tratamiento de esta enfermedad, proporcionando un mayor bienestar a la persona.

Si has empezado a leer este artículo seguramente seas al igual que yo, una mujer afectada de Endometriosis, o estás relacionada de forma directa o indirecta con esta enfermedad. También es muy probable, que como afectada, hayas probado diferentes formar de combatirla y no todas hayan sido especialmente satisfactorias.

Enfrentarse a una enfermedad como la Endometriosis, actualmente sin cura, es de todo menos fácil. Asumir que se padece una enfermedad crónica es un proceso complejo que suele cursar diferentes fases:

1. Confusión e incertidumbre (¿Qué tengo?, ¿Qué me pasa? ¿Eso qué es?)
2. Desconcierto (¿Y ahora qué hago?)
3. Oposición y negación (El médico está exagerando, esto no es para tanto, en poco tiempo estoy curada…no necesito operarme…)
4. Tristeza y rabia (¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?, no me lo merezco…)
5. Aceptación y adaptación (No voy a dejar que la endometriosis dirija mi vida)

Seguramente hayas pasado por alguna o todas estas fases, y me gustaría qué pensaras en qué punto estás ahora mismo. ¿Has llegado al 5?, si es así, te felicito por haber conseguido controlar las consecuencias de la enfermedad y estar más cerca de tu bienestar psicológico; si todavía no has llegado a la aceptación y la adaptación, no te preocupes, lo conseguirás; asumir que padecemos una enfermedad tan “extraña”, crónica y dolorosa, no es fácil, y cada mujer necesita su tiempo.

Como enferma, después de haber visitado varios médicos y especialistas, he llegado a una conclusión: el tratamiento global de la Endometriosis debería combinar diferentes áreas.

a) Tratamiento farmacológico
b) Tratamiento físico y rehabilitador (en muchos casos)
c) Terapia psicológica
d) Grupos de apoyo (para trabajar el ámbito social, relaciones interpersonales, sexualidad, etc)

La Endometriosis es una enfermedad que altera y limita la vida de la mujer. Los dolores crónicos y fuertes que se padecen cada día impiden a menudo el poder llevar una vida laboral activa; las frecuentes consultas a los médicos suelen molestar a los jefes, y ni qué decir de si tienen que intervenir quirúrgicamente y estar un tiempo largo de baja (algo habitual en esta enfermedad); muchas son las mujeres que tienen problemas para conservar su puesto de trabajo u optar a uno.

A parte del problema en el ámbito laboral, hay que sumar los problemas que surgen con la pareja, familia o amistades. Incomprensión, aislamiento, soledad, cansancio, frustración…son los sentimientos más frecuentes con los que las mujeres tienen que convivir cada día en un entorno no tan empático como desearíamos. Pero somos seres sociales y necesitamos desenvolvernos y adaptarnos a lo que nos rodea y entender y sobre todo saber explicar lo que nos pasa, y en eso no nos va ayudar ni las operaciones ni las hormonas, eso es un trabajo personal que debe realizar cada una.

Entender la importancia de los aspectos psicológicos de la enfermedad, puede ayudarte a tener una mejor calidad de vida y un mayor bienestar general contigo misma. Por eso, para mí lo más importante a la hora de enfrentar la Endometrosis, es la actitud. No eres responsable de lo que te pasa, pero sí de cómo te afecta.

No hay una receta mágica para saber cómo vivir con dolor severo que vuelve cada mes o que está presente cada día, ni para sobrellevar el agotamiento y el cansancio, pero siempre hay algo que puedes hacer para que tu vida no se vea tan afectada.

              Día a día con la Endometriosis. ¿Qué puedo hacer?

• No dejes que tu vida se convierta en una rutina de dolor y malestar. No hay que ser víctima de una misma, sino responsable y tener fuerzas para coger las riendas de tu vida.
Acepta tus momentos de empeoramiento y tus bajones. Tómate tiempo para descansar, cambia tu ritmo de actividad cuando lo necesites. Pide ayuda y déjate ayudar.
Piensa en ti. Ocúpate de tu vida y disfruta de las cosas cotidianas. Tú eres tú, no te ocupes de problemas de otros, sé egoísta, ¡no es malo! Quiérete más.
Conoce tus límites y aprende a establecerlos.
Separa los problemas reales de los imaginarios, a veces la mente nos juega malas pasadas, por eso es importante saber muy bien qué tenemos y qué NO tenemos. Muchas veces nos puede el miedo o temor a tener algún problema de salud, cuando en verdad no lo sufrimos, y estos pensamientos nos provocan graves problemas de ansiedad.
Sé flexible y asertiva. Explica claramente lo que quieres, y lo que NO quieres, lo que te gusta y lo que NO te gusta, lo que te apetece hacer y lo que NO. Tendemos a pensar que los demás deben saber lo que nos apetece o lo que queremos, y no tiene porqué ser así, es más, casi nunca es así. Es muy importante que sepas expresar tus sentimientos, eso facilitará la comprensión por parte de los demás.
• No dejes que la Endometriosis te controle, TÚ tienes que controlar la Endometriosis. Tu vida es tuya y eres tú quien la controlas.

Como resumen:
La mujer diagnosticada de Endometriosis debería tener apoyo psicológico y orientación durante su tratamiento. Estoy convencida, como muchos otros profesionales, que el tratamiento psicológico debe ser integrado en un enfoque multidisciplinar.
Para finalizar, me gustaría recordar a todas aquellas mujeres con Endometriosis, que como ya saben, esta enfermedad está descrita como crónica, ya que no existe una cura, pero mi experiencia me indica, que en este caso no deberíamos hablar de “enfermedades crónicas”, sino de enfermas, y cada una de nosotras somos diferentes a las demás. Lo importante es conseguir una aceptación y adaptación, es por esta razón por lo que creo en la necesidad de la intervención psicológica, lo que nos ayudará a conseguir un mayor nivel de felicidad y bienestar.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

Categorías
Blog Psicología de la Mujer

Para ti, mujer

Me encuentro contigo, mujer, que puedes con todo cuando amas, cuando trabajas y cuando sueñas.

Puedes con todo y pones de manifiesto tu corazón de acero,para defender a tu prole, para pelearle a la vida y al mundo, luchando por tus derechos, defendiendo lo que es tuyo, buscando la igualdad en un mundo de hombres.

Mujer, que sin tener un calendario ni un reloj, sabes el tiempo exacto para llorar, y sabes el tiempo exacto para reír, y haces girar el día gris al compás de la luz, para alumbrar el camino de los que amas.

Mujer que no eres bella porque te aman, eres bella porque te dejas amar.

Mujer que detienes el mundo, para que sus vueltas no te alcancen, pero mueves tu mundo con una mirada, con un suspiro, con tus sueños de mil colores y luchas por hacerlos realidad.

Mujer que no te dejas vencer con una derrota, y tienes tanto que decir, y das la palabra fuerte y firme para encontrar una solución.

Mujer que te llenas de fuerza y te echas sobre los hombros las cargas ajenas, y las llevas con valentía al final del día,  agotada, exhausta, pero tienes el tiempo necesario y justo para alzar tus cansados ojos, para contemplar las estrellas, la luna. Y te levantas al esplendor de un nuevo día, renovada y llena de valor, confiesas tus temores y tus sueños, tus deseos de ser la novia, la esposa, la madre, la amiga, la hermana y la hija perfecta, pero no desees serlo, porque ya lo eres, MUJER.

Para las que cantan, bailan y consuelan, para las que lloran y se relevan, para las que se maquillan, para las que escuchan y alivian, para las que deciden y negocian, para las que abrazan, para las que cocinan, limpian y planchan, para las que educan y enseñan, para las que no dejen de aprender, para las que luchan, para las que aman y se dejan amar. Para las niñas, adolescentes, adultas y ancianas, y para las que por su amor interior nunca envejecen. Todo mi respeto y admiración.

 

Feliz día a todas las mujeres que tengo a mi alrededor, trabajadoras, emprendedoras, luchadoras de sus derechos, que tienen la fuerza y el coraje de transformar con su amor y cariño las adversidades que se nos presentan.

Y que no se nos olvide nunca, el 8 de marzo es todos los días.

feliz-dia-de-la-mujer-2015-01

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

Categorías
Blog Desarrollo Personal

Cómo terminar con una relación tóxica

A veces nos vinculamos con personas nocivas, que nos quitan energía y no nos ayudan a sentirnos bien, al contrario, nos dificultan avanzar en la vida. Rodearnos de estas personas nos intoxica de tal manera que nos sentimos incapaces de tomar decisiones y replantearnos qué es lo que queremos y necesitamos. Estas personas, muchas veces indirectamente y otras, directamente, poseen el control de nuestra conducta y nuestras emociones, y nos encontramos en una situación sin retorno, envueltos en una nube de fatiga y desgana.

Lo más difícil de todo es cuando nosotros mismos sabemos que debemos romper esta relación pero no encontramos la forma porque nos invade un sentimiento de culpa. La culpa nos paraliza, nos genera miedo, enfado y rabia con nosotros mismos y nos obliga a vivir insatisfechos.

Como indican los expertos, una relación tóxica es aquella en la que la pareja ya no funciona pero sus miembros insisten una y otra vez en mantener. Lo ideal antes de empezar una relación sería que te plantearas qué es lo que esperas de esa persona y qué es lo que quieres. Una vez tengas claro lo que deseas encontrar, piensa si esa persona que tienes a tu lado es la adecuada para hacerte feliz.

Una relación de pareja solo funcionará bien si ambos miembros admiten y aceptan su independencia y singularidad, respetando su entorno y su espacio. Si compartimos nuestra vida con una persona que no nos hace sentirnos bien, debemos pararnos y actuar antes de entrar en un círculo vicioso donde cada día que pase sea más difícil salir.

El autoconocimiento y el respeto hacia uno mismo es el primer paso hacia la elección de personas con las que nos queremos vincular de forma saludable, que permanecen en nuestra vida de forma desinteresada, que se alegrarán por nuestros logros y nos ayudarán en nuestros malos momentos. Potenciarán nuestras habilidades y nos aconsejarán a cómo superar las dificultades, siempre desde una crítica constructiva que nos ayude a mejorar. Y es que eso es lo que debemos hacer siempre en nuestra vida, mejorar y crecer.

Todos y cada uno de nosotros tenemos cosas buenas para dar y somos merecedores de recibirlas. No debemos permitir que aquellos que tienen miedo de ser superados y viven insatisfechos con ellos mismos, nos destruyan. El poder está en la mente y en saber decir “NO” a aquellos que solo nos complican la vida. Pacta contigo mismo y sé fiel a tus principios para mantener tu bienestar psicológico y por consiguiente, ser feliz.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

Categorías
Blog Desarrollo Personal

Déjame ser libre

La libertad, como concepto abstracto, supone una capacidad infinita de elección, sin que ésta se lleve a cabo bajo la presión de necesidades personales o de otros factores y circunstancias que puedan determinar la decisión final en un sentido o en otro. Cuando nos referimos a la libertad humana, lo hacemos en un sentido relativo, ya que el ser humano se encuentra limitado por su propia naturaleza. Cuando toma una decisión, lo hace dentro de un campo restringido de posibilidades, ya que muchas otras le resultan inaccesibles, y además, lo hace más o menos influido por factores internos y externos. La libertad es entonces para el hombre un bien a alcanzar. Se puede conseguir ser más libre cada día o aumentar los niveles individuales de libertad, al fin y al cabo, la libertad es una sensación que percibimos dentro de nosotros mismos, totalmente subjetiva y personal.

Desde el punto de vista de la psicología y psicopatología la cuestión de la libertad está íntimamente vinculado al del autodominio y a la salud psicológica. El autodominio implica ser señores de nosotros mismos, como decía Séneca, ser capaces de gobernarnos, de hacer lo que verdaderamente deseamos a medio y largo plazo, a pesar de que para lograrlo tengamos que renunciar a cosas más atractivas en ese momento o hacer un gran esfuerzo. Esto no resulta siempre fácil, sino todo lo contrario. Implica el control de los impulsos, tendencias, necesidades instintivas, etc., además de una alta capacidad de juicio crítico que nos facilite ver con claridad la situación en que nos encontramos al margen de todas las influencias a las que inevitablemente nos vemos sometidos por el medio ambiente en que nos desenvolvemos. La voluntad, por lo tanto, sería una herramienta imprescindible del hombre libre, ya que sin ella, éste no es capaz de llevar a cabo las acciones que se propone, siendo vencido en su empresa por la incapacidad de realizar un esfuerzo o por la dependencia que mantiene con necesidades a las que no es capaz de renunciar.

Ser libre no significa poder hacer o decir lo que una persona quiere cuando quiere, porque eso sería libertinaje, tampoco la libertad quiere decir liberarse de alguien, de una situación o de algo en particular.

La libertad bien entendida es para poder realizarse como personas individuales, para desarrollar el potencia, para ser quien uno es. La libertad es para elegir actuar de acuerdo al propio criterio, teniendo en cuenta las consecuencias de los dichos y de los actos.

La verdadera libertad consiste en ser dueño de sí mismo y tomar decisiones por propia convicción, sin dejarse influenciar ni presionar por los deseos de otros; y tiene un coste, que es la responsabilidad de hacerse cargo de lo que se elige, porque cada elección nos compromete para siempre.

Todo ser humano anhela ser libre, sin embargo, la paradoja es que la mayoría vive pendiente de lo que hacen y dicen los demás y abandonan su deseo de libertad por la satisfacción de ser aceptado, adoptando conductas y proyectos ajenos.

El ansia de libertad está en todos los individuos y se manifiesta en algún momento de sus vidas. Es en esos momentos cuando se puede tomar conciencia de que es en esas circunstancias cuando uno se puede sentir realmente vivo, que su vida tiene sentido y que el mundo lo acompaña en su propósito.

El problema de la libertad es que está condicionada por la libertad de los otros; ya que la propia libertad puede ser un obstáculo para otros, haciendo que mi libertad termine donde comienza la libertad de los demás.

«La libertad significa responsabilidad, es por eso que muchos hombres la ignoran» (George Bernard Shaw)

Quizá la frase de Bernard tenga toda la razón. Muchas personas recorren el mundo buscando excusas para explicar sus frustraciones: no les dejaron desarrollar su potencial, no encontraron un trabajo mejor por mala suerte, no tuvieron hijos porque no acertaron en el amor, y así para todo. Circulan por la vida con una mochila llena de sueños que nunca se atreverán a cumplir.

Lo que nos define es lo que hacemos, nuestra obra y nuestras conducta es lo que da sentido a la vida y a lo que somos. Si quieres ser libre, háblate a ti mismo y escúchate sin hipocresía, porque sólo siendo consciente de quién eres conseguirás ser más auténtico y un poquito más libre cada día.

«No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente» (Virginia Woolf)

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo