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Blog Desarrollo Personal

Las 7 claves de la resiliencia

Muchas son las personas que me preguntan: «¿Qué es la resiliencia?», una palabra que cada vez se oye pero de la que poco se conoce.

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superarse ante la adversidad; es decir, cuando llega ese momento en el que pensamos que se nos cae el mundo a los pies y no encontramos una salida, pero aun así, somos capaces de seguir hacia delante por muy feas que se pongan las cosas, significa que somos resilientes. Las circunstancias difíciles o los traumas nos permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que desconocíamos hasta el momento.

Ser resiliente no significa no sentir malestar o dolor emocional. Situaciones como la muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero etc., son sucesos que tienen un gran impacto para nosotros, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y sufrimiento. Aun así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo.

El camino que lleva hacia la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y malestar, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la dificultad o tragedia que vivan en ese momento. Pero, ¿cómo lo hacen?

La clave está en considerar a los problemas como desafíos, oportunidades que nos permiten crecernos y sentirnos más fuertes, en vez de apreciarlos como impedimentos u obstáculos que limitan nuestra vida.

La resilencia no es algo que tenga o no tenga una persona, sino que es una  forma de pensar y una actitud que puede aprenderse y desarrollarse con el tiempo.

Hay una relación directa entre la autoestima y la resiliencia: cuanto más confíes en ti misma y más te valores, más fuerte te sentirás para superar cualquier situación.

¿Qué diferencia a una persona resiliente de otra qué no  lo es?

Las personas resilientes poseen tres características principales: saben aceptar la realidad tal y como es; tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido y tienen una enorme capacidad para mejorar.

Además, presentan las siguientes habilidades:

  • Saben identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Presentan una alta inteligencia emocional y son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad, pudiendo permanecer tranquilos en situaciones de crisis.
  • Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.
  • Son muy optimistas. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.
  • Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

 

Si después de leer las características de las personas resilientes, has sentido que te gustaría desarrollar algunos aspectos que tú actualmente no posees, te muestro a continuación los que yo considero los 7 pilares fundamentales de la resiliencia. 7 prácticas que si acaban convirtiéndose en un hábito comprobarás cómo cada día eres más resiliente y por lo tanto, más feliz.

 

  1. Introspección: mira hacia dentro de tu estado mental; pregúntate y respondete de forma honesta y a la vez libre de prejuicios.
  2. Independencia: a veces es difícil saber establecer los limites entre uno mismo y los demás, pero es importante saber mantener la distancia en ocasiones al igual que evitar el aislamiento.
  3. Saber relacionarse: establece vínculos afectivos con los demás de una forma equilibrada y sana.
  4. Iniciativa: acepta retos y emprende proyectos nuevos, siempre y cuando sean metas asumibles y realistas.
  5. Humor: ríete de uno mismo e intenta encontrar la parte cómica a todo lo que te rodea. Es imprescindible tener una actitud sana ante las contrariedades de la vida y el humor nos la proporcionará.
  6. Creatividad: ten una actitud abierta para crear y organizar asumiendo el desorden cuando es evidente. No pasa nada por vivir momentos desordenados y caóticos, éstos son necesarios para que después prospere la creatividad.
  7. Autoestima sólida: nunca olvides cuidar tu autoestima, respétate y quiérete por encima de todo.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

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Blog Endometriosis Psicología de la Mujer

Psicología y Endometriosis

Endometriosis: una aportación desde la psicología clínica

El presente artículo no es ni pretende ser un artículo científico. Lo que pretendo reflejar y expresar es una recopilación de experiencias personales, como afectada de Endometriosis, y datos recogidos de forma objetiva, todo ello relacionado con los aspectos psicológicos de la Endometriosis y sus síntomas.

Escribo este artículo con la intención de transmitir y difundir la idea de lo importante que es una propuesta psicoterapéutica para todas las mujeres afectadas por la Endometriosis, partiendo de la evidencia de que los aspectos psicológicos son de suma importancia en el desarrollo y tratamiento de esta enfermedad, proporcionando un mayor bienestar a la persona.

Si has empezado a leer este artículo seguramente seas al igual que yo, una mujer afectada de Endometriosis, o estás relacionada de forma directa o indirecta con esta enfermedad. También es muy probable, que como afectada, hayas probado diferentes formar de combatirla y no todas hayan sido especialmente satisfactorias.

Enfrentarse a una enfermedad como la Endometriosis, actualmente sin cura, es de todo menos fácil. Asumir que se padece una enfermedad crónica es un proceso complejo que suele cursar diferentes fases:

1. Confusión e incertidumbre (¿Qué tengo?, ¿Qué me pasa? ¿Eso qué es?)
2. Desconcierto (¿Y ahora qué hago?)
3. Oposición y negación (El médico está exagerando, esto no es para tanto, en poco tiempo estoy curada…no necesito operarme…)
4. Tristeza y rabia (¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?, no me lo merezco…)
5. Aceptación y adaptación (No voy a dejar que la endometriosis dirija mi vida)

Seguramente hayas pasado por alguna o todas estas fases, y me gustaría qué pensaras en qué punto estás ahora mismo. ¿Has llegado al 5?, si es así, te felicito por haber conseguido controlar las consecuencias de la enfermedad y estar más cerca de tu bienestar psicológico; si todavía no has llegado a la aceptación y la adaptación, no te preocupes, lo conseguirás; asumir que padecemos una enfermedad tan “extraña”, crónica y dolorosa, no es fácil, y cada mujer necesita su tiempo.

Como enferma, después de haber visitado varios médicos y especialistas, he llegado a una conclusión: el tratamiento global de la Endometriosis debería combinar diferentes áreas.

a) Tratamiento farmacológico
b) Tratamiento físico y rehabilitador (en muchos casos)
c) Terapia psicológica
d) Grupos de apoyo (para trabajar el ámbito social, relaciones interpersonales, sexualidad, etc)

La Endometriosis es una enfermedad que altera y limita la vida de la mujer. Los dolores crónicos y fuertes que se padecen cada día impiden a menudo el poder llevar una vida laboral activa; las frecuentes consultas a los médicos suelen molestar a los jefes, y ni qué decir de si tienen que intervenir quirúrgicamente y estar un tiempo largo de baja (algo habitual en esta enfermedad); muchas son las mujeres que tienen problemas para conservar su puesto de trabajo u optar a uno.

A parte del problema en el ámbito laboral, hay que sumar los problemas que surgen con la pareja, familia o amistades. Incomprensión, aislamiento, soledad, cansancio, frustración…son los sentimientos más frecuentes con los que las mujeres tienen que convivir cada día en un entorno no tan empático como desearíamos. Pero somos seres sociales y necesitamos desenvolvernos y adaptarnos a lo que nos rodea y entender y sobre todo saber explicar lo que nos pasa, y en eso no nos va ayudar ni las operaciones ni las hormonas, eso es un trabajo personal que debe realizar cada una.

Entender la importancia de los aspectos psicológicos de la enfermedad, puede ayudarte a tener una mejor calidad de vida y un mayor bienestar general contigo misma. Por eso, para mí lo más importante a la hora de enfrentar la Endometrosis, es la actitud. No eres responsable de lo que te pasa, pero sí de cómo te afecta.

No hay una receta mágica para saber cómo vivir con dolor severo que vuelve cada mes o que está presente cada día, ni para sobrellevar el agotamiento y el cansancio, pero siempre hay algo que puedes hacer para que tu vida no se vea tan afectada.

              Día a día con la Endometriosis. ¿Qué puedo hacer?

• No dejes que tu vida se convierta en una rutina de dolor y malestar. No hay que ser víctima de una misma, sino responsable y tener fuerzas para coger las riendas de tu vida.
Acepta tus momentos de empeoramiento y tus bajones. Tómate tiempo para descansar, cambia tu ritmo de actividad cuando lo necesites. Pide ayuda y déjate ayudar.
Piensa en ti. Ocúpate de tu vida y disfruta de las cosas cotidianas. Tú eres tú, no te ocupes de problemas de otros, sé egoísta, ¡no es malo! Quiérete más.
Conoce tus límites y aprende a establecerlos.
Separa los problemas reales de los imaginarios, a veces la mente nos juega malas pasadas, por eso es importante saber muy bien qué tenemos y qué NO tenemos. Muchas veces nos puede el miedo o temor a tener algún problema de salud, cuando en verdad no lo sufrimos, y estos pensamientos nos provocan graves problemas de ansiedad.
Sé flexible y asertiva. Explica claramente lo que quieres, y lo que NO quieres, lo que te gusta y lo que NO te gusta, lo que te apetece hacer y lo que NO. Tendemos a pensar que los demás deben saber lo que nos apetece o lo que queremos, y no tiene porqué ser así, es más, casi nunca es así. Es muy importante que sepas expresar tus sentimientos, eso facilitará la comprensión por parte de los demás.
• No dejes que la Endometriosis te controle, TÚ tienes que controlar la Endometriosis. Tu vida es tuya y eres tú quien la controlas.

Como resumen:
La mujer diagnosticada de Endometriosis debería tener apoyo psicológico y orientación durante su tratamiento. Estoy convencida, como muchos otros profesionales, que el tratamiento psicológico debe ser integrado en un enfoque multidisciplinar.
Para finalizar, me gustaría recordar a todas aquellas mujeres con Endometriosis, que como ya saben, esta enfermedad está descrita como crónica, ya que no existe una cura, pero mi experiencia me indica, que en este caso no deberíamos hablar de “enfermedades crónicas”, sino de enfermas, y cada una de nosotras somos diferentes a las demás. Lo importante es conseguir una aceptación y adaptación, es por esta razón por lo que creo en la necesidad de la intervención psicológica, lo que nos ayudará a conseguir un mayor nivel de felicidad y bienestar.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo