Categorías
Blog Psicología clínica

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Muchas veces nuestros pensamientos (no la realidad) son los que hacen que nos sintamos mal, y muchas veces no nos damos cuenta, pues al fin y al cabo, nuestros pensamientos los interpretamos como reales. Pero hay que tener en cuenta que la mente es una experta en distorsionar lo que ocurre y darle más importancia a las cosas o exagerar los eventos, y con esto hacer que nos sintamos peor. ¿Qué podemos hacer? Pues lo primero es saber reconocer cuando esto ocurre, y para ello voy a describir las distorsiones cognitivas más frecuentes.

¿Qué es una distorsión cognitiva?

Se entienden como un error en el procesamiento de la información asociado a unas creencias desadaptativas o que no se ajustan al entorno. Este error en el procesamiento puede influir en la conducta y en el estado emocional. Estas percepciones y pensamientos distorsionados son acerca de uno mismo, del mundo y del futuro.

Las distorsiones cognitivas no son un trastorno ni una enfermedad, pero sí es cierto que son parte del cuadro central de muchos trastornos como los trastornos de personalidad o la depresión, que pueden llegar a mantenerse por estas corrientes de pensamiento erróneas.

Pongamos un ejemplo: Un hombre de 35 años, sus amigos se han olvidado de avisarle para quedar, otro día les dice de quedar y ellos no pueden. Él piensa: “Mis amigos pasan de mi” “Se habrán cansado de mi” (pensamiento distorsionado). En esta situación, hasta que no hable con ellos no puede confirmar el motivo, con lo cual no debería inferir que sus amigos no le quieren o que pasan de él. Es más fácil pensar que es una coincidencia y ya después de comprobar el motivo hacer inferencias. Este pensamiento le va a hacer sentir triste y mal y además tener rencor hacia sus amigos. Podría haber evitado este malestar si no hubiera aceptado ese primer pensamiento como verídico.

¿Porqué ocurren las distorsiones?

Suelen ocurrir por aprendizaje de experiencias pasadas, acabamos generalizando esa forma de pensar al resto de nuestra vida. Puede que en su origen y en ese momento estos pensamientos fueran útiles, pero al interiorizarlos y aplicarlos sistemáticamente a todos los eventos de nuestra vida diaria pierden su utilidad y se convierten en un problema.

De pequeños construimos esquemas sobre el funcionamiento del mundo en base a nuestra experiencia, estos esquemas pueden verse modificados por experiencias aversivas, estresantes o negativas (al igual que por las positivas). Así pues sería la interacción de la persona con el medio la que acostumbraría a la persona a evaluar de cierta forma o utilizar ciertas estrategias para relacionarse.

La distorsión ocurre porque aplicamos unas estrategias de pensamiento erróneas, dando por hecho que las situaciones son de una manera (según nuestros esquemas), cuando la situación ya no es así. La estrategia que habíamos aprendido para ese tipo de situaciones y que seguimos aplicando resulta del todo inútil y contraproducente. Es decir, en cierta manera perdemos capacidad de adaptación al evaluar de forma sesgada el entorno.

 

¿Cuántas distorsiones existen y en qué consisten?

A continuación, presento un listado con los tipos de distorsiones más comunes.

1- Inferencia arbitraria: Llegar a una conclusión sin evidencias o incluso con evidencias contrarias. Se subdivide en dos tipos:

  • Adivinación del futuro → Anticipación sin evidencia de algún acontecimiento futuro.
  • Lectura de mente → Conclusión sobre lo que piensa el interlocutor (la otra persona) y a la que llegamos sin evidencia.

2- Abstracción selectiva (filtro mental): Valoración de un hecho o experiencia a partir de un solo elemento ignorando los otros. Enfocarse en solo ciertos aspectos de la situación, normalmente negativos.

3- Generalización excesiva (sobregeneralización): Conclusión extraída de uno o más hechos aislados y que es utilizada como regla general para situaciones relacionadas y similares pero también para otras que no lo están. Es decir sacar conclusiones generales para todo en base a un caso aislado.

4- Magnificación y minimización: Incrementar la magnitud (sobreestimar) de los sucesos negativos y minimizar (subestimar) la de los positivos. Algunos autores incluyen dos subtipos:

  • Catastrofización o visión catastrófica → Imaginar y especular el peor resultado posible independientemente de su probabilidad de ocurrencia. O calificar la situación como intolerable e insoportable cuando en realidad no lo es tanto.
  • Negación → Tendencia a negar problemas, errores o debilidades. (Lo opuesto a la catastrofización).

5- Personalización: Atribución personal de sucesos externos sin base suficiente. Asumir que uno mismo u otros han causado cosas directamente.

6- Pensamiento absolutista y dicotómico (todo o nada): Interpretar los sucesos y personas en términos absolutos sin tener en cuenta puntos intermedios, aparecen palabras como “siempre…”, “nunca…”, “todo…”, “nada…”. Clasificar el mundo en términos de blanco o negro, malo o bueno, adscribiéndose las categorías negativas en la descripción de si mismo.

7- Razonamiento emocional: Formular argumentos basados en como nos sentimos y no en la realidad. Guiar las creencias de la realidad en función de las emociones negativas sentidas.

8- Descalificar u olvidar lo positivo (invalidar lo positivo): Desconsiderar arbitrariamente y de forma continuada las experiencias positivas. Rechazar lo positivo.

9- Enunciados «debo»: Aplicar de forma rígida las reglas sobre nuestras obligaciones y las de los demás. Centrarse en lo que uno piensa que debería ser en lugar de lo que es y aplicar reglas rígidas con independencia del contexto.

10- Etiquetado: Utilizar etiquetas para describir las conductas y las personas. Las etiquetas suelen ser absolutas, negativas e inalterables.

11- Culpabilización: Valoración a posteriori de un acontecimiento para establecer lo que uno debería haber hecho. Culpabilizar a los demás o a si mismo de los problemas (aún sin asociación objetiva).

Algunos ejemplos son pensamientos del tipo: “nadie me quiere”, “todo me va mal”, “el mundo es injusto”, “Voy a suspender”, “piensan que soy tonta”, “se ríen de mi”, «para ser feliz debo tener dinero”, “si no hago lo que dicen los demás, no les caeré bien”, “ella me hace enfadar”, “siempre ha sido así”, “no le gusto”…. ¿Os suenan, verdad…?

 

¿Qué puedo hacer yo para controlar estos pensamientos distorsionados?

  • Ser conscientes de que la forma en que percibimos el mundo es solo una de las posibles formas, no la nuestra tiene porque ser la correcta. Es útil pensar qué alternativas hay, qué pensaría otra persona si lo viera de fuera e intentar analizar la situación de manera objetiva, sin dejarnos llevar por las emociones. Intentar observar si podemos estar cometiendo alguna distorsión de las enumeradas y si identificamos una, intentar buscar un pensamiento alternativo más adecuado o proporcionado a la situación.
  • Tenemos que pensar que no es que un problema no tenga solución, sino que simplemente nosotros aún no hemos sido capaces de encontrarla y que por lo tanto hay que plantearse métodos diferentes.
  • Debemos estar abiertos a cuestionarnos, no siempre podemos aplicar las mismas reglas a todas las situaciones, debemos aprender a adaptarnos, a cuestionar nuestros modelos y pensamientos de vez en cuando.
  • Siempre observar el diálogo interno, ¿Qué nos decimos a nosotros mismos cuando algo va mal?. Intentar convertir nuestro discurso en algo realista que siga un método similar al científico, evaluando las pruebas y los datos antes de extrapolar conclusiones y ser conscientes de que estas conclusiones, incluso con pruebas, pueden ser erróneas.

He querido compartir con vosotros esta información a cerca de las distorsiones cognitivas, porque es muy importante, a la vez que difícil, el saber adaptar nuestros pensamientos a la realidad. Las distorsiones cognitivas pueden llevarnos a sentir ansiedad, baja autoestima, indefensión, tristeza, frustración, ira… Es un cambio importante en la vida de las personas el poder ajustar su estado emocional a la realidad y no a la inversa (juzgar la realidad según las emociones). No olvidemos que todo actividad mental está controlada por nosotros mismos: somos lo que pensamos, así que cuidemos nuestros pensamientos!

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

 

 

Categorías
Blog Mayores

Psicoestimulación cognitiva: ¿Cómo recuperar lo que creíamos olvidado?

Una de las áreas de la psicología a las que me dedico actualmente, es la psicogerontología. Trabajar con los más mayores es una de las experiencias más bonitas que como psicóloga puedo vivir. Es muy gratificante ver cómo personas que se sentían solas e incapaces de hacer muchas cosas, con el paso de los días van recuperando entusiasmo y ganas de mejorar y reaprender, y sobre todo, ganas de vivir.

¿EN QUÉ CONSISTE LA PSICOLESTIMULACIÓN COGNITIVA?

La psicoestimulación es hoy en día uno de los tratamientos no farmacológicos más utilizados y recomendables para personas con Alzheimer o cualquier otro tiempo de demencia, y una de las mejores actividades para prevenir el envejecimiento cerebral en personas sanas. En estas sesiones se trabajan diferentes áreas como son el lenguaje, la atención, la memoria, práxias, gnosias, pensamiento abstracto, capacidad de juicio, cálculo, percepción, etc.
Estas actividades deben ser impartidas por psicólogos especializados y en cada sesión se aplican diferentes técnicas: la orientación a la realidad, las reminiscencias, estrategias de entrenamiento de la memoria y actividades dirigidas a mantener las capacidades de los participantes así como aprender trucos que ayuden a evitar pequeños olvidos cotidianos.

¿QUÉ BENEFICIOS APORTA LA PSICOESTIMULACIÓN COGNITIVA? 

– Mejora la salud cerebral y permite potenciar y mantener las capacidades cognitivas (memoria, atención, percepción, etc.)
– Favorece la independencia, la autonomía y la seguridad en las actividades de la vida diaria.
– Es una actividad muy beneficiosa para el estado de ánimo al crearse un lugar de encuentro donde establecer relaciones sociales.
– Sirve de respiro y apoyo a familiares y cuidadores.

¿A QUIÉN ESTÁN DIRIGIDOS LOS TALLERES DE PSICOESTIMULACIÓN?

– A cualquier persona que quiera mantener su mente activa y mejorar su funcionamiento cerebral.
– A aquellas personas que experimentan quejas de memoria o sospechan de la presencia de déficits cognitivos.
– En casos de enfermedad neurodegenerativa (Alzheimer, Párkinson, Parálisis cerebral…) o daño cerebral y como tratamiento de rehabilitación neuropsicológica para personas afectadas por algún accidente cerebro vascular (ictus, derrame cerebral, traumatismo craneoencefálico…).

La psicoestimulación cognitiva en personas mayores es una acción tanto rehabilitadora en algunos casos como preventiva, en muchos otros, pero siempre, muy beneficiosa. El cerebro es una delicada máquina que si no se utiliza, se oxida.

Cómo podéis ver en las fotos: puzzles, operaciones de cálculo, juegos de mesa, cartas, cuentos…infinidad de materiales pueden ser utilizados para trabajar con nuestros mayores. Ellos se divierten, y yo no puedo evitar emocionarme al observar su gran evolución.

10626271_1455783018040506_6748704894550118149_o IMG_5947 10537965_1455782901373851_2918429682296652790_o 10528370_1455783021373839_6458015115510599105_o Dificultades-para-diferenciar-depresion-y-alzheimer-incipiente_image_380 IMG_5951

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo