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Endometriosis: sexualidad y culpa

Qué levante la mano qué mujer no ha tenido nunca ningún conflicto con su sexualidad…

La sexualidad es un área de la vida de la mujer que se puede ver afectada por muchos y muy diferentes motivos, tengas endometriosis o no. Pero con endometriosis, la cosa se complica un  poco más.

Es muy normal escucharnos decir: «tengo dolor en las relaciones», cuando hacemos referencia a la dispareunia (dolor en la penetración), síntoma muy común debido al hipertono del suelo pélvico, inflamación, adherencias…etc. Pero no nos duelen «las relaciones», tener estas molestias no significa que no podamos practicar sexo, simplemente es que hay una práctica sexual que nos molesta: el coito.

Debido a la educación que hemos recibido respecto a la sexualidad es común tener una visión reduccionista sobre ella (coitocentrismo), hasta tal punto que solo pensamos en una sexualidad: la masculina, olvidándonos de nosotras, de nuestros cuerpos  y de nuestro placer. Anteponemos su satisfacción a la nuestra y ahí es cuando comienzan los conflictos con nuestro bienestar físico y emocional.

Las mujeres con endometriosis tenemos que lidiar con bastantes dificultades a lo largo del día y lo que no podemos permitir es que un área dedicada únicamente al disfrute y al gozo se convierta en un problema y en una fuente de presión y estrés. Si compartimos nuestra vida en pareja, tenemos el derecho de reclamar lo que deseamos, de ser asertivas sexualmente y decir NO si algo nos duele o no nos gusta, tenemos que expresar lo que sentimos en cada momento, merecemos ser escuchadas y respetadas  y sobretodo, atendidas y satisfechas . Y no, no estás obligada a realizar el coito si no te apetece, no eres menos mujer por no hacerlo y por supuesto, NO TIENES LA CULPA.

La culpa, esa emoción que aparece cada vez que nuestras creencias nos recuerdan que no estamos haciendo «lo correcto». Nos echamos la culpa porque consideramos que si no le damos a esa persona lo que quiere, se irá, nos abandonará. Y de lo que no nos damos cuenta es que cuando hacemos algo que no deseamos, sino únicamente nos mueve la necesidad de satisfacer al otro, me estoy haciendo daño a mí. ¿Hasta qué punto nos compensa mantener a alguien en nuestra vida si para ello tengo que hacer cosas que no quiero? ¿Realmente esa persona te está respetando cuando consiente que realices determinadas prácticas que te duelen o no te gustan? Pues no. No compensa.

Una mujer con endometriosis no elige tener dolores, ni elegimos pasar por quirófanos, ni tener dispareunia, ni estar cansadas, como tampoco elegimos tomar anticonceptivos que eliminan nuestra líbido. No es un capricho, es una enfermedad con la que tenemos que aprender a convivir y las personas que nos rodean, también.

Tanto si se tiene pareja estable como si no, esto va a despertar muchos sentimientos tales como temor, inseguridad, frustración, tristeza, ansiedad. Es natural y saludable el necesitar encontrarse en el aspecto sexual-afectivo con la persona deseada para poder sentirse satisfecha en este área de la vida de la mujer.

Entonces, ¿Cómo podemos vivir nuestra sexualidad sin sentirnos culpables?

Cuando existe dolor físico es importante buscar cuales son las vías placenteras y de disfrute en la pareja que no impliquen dolor y que pueden dar satisfacción a las dos partes. Un camino común de redescubrimiento, sensibilidad y creatividad.

La comunicación, el diálogo y la inteligencia emocional son recursos que deben estar presentes para poder disfrutar de una sexualidad plena. Pregunta, pide, expresa, pon límites. Lo que tú necesites en cada momento es lo que tienen que darte. Recuerda que el placer es cosa de los dos y para los dos.

A veces los esquemas sociales respecto a la sexualidad se reducen a una genitalidad que limita y priva de conectarse con el placer, la sensualidad y la intimidad de una manera más global e integral. Tenemos que aprender a concebir la sexualidad como algo diferente y quitarnos de la cabeza que «sin coito no hay placer».

Y no te eches la culpa, nunca jamás, por nada. La sexualidad femenina es muy distinta a la masculina, por lo tanto, si en la pareja no hay un equilibrio, ni buena comunicación y las cosas empiezan a fallar, NO ES TU CULPA, sino que ambos son responsables de transformar la situación. No es sólo cosa tuya, no estás obligada a satisfacer a nadie y tú no tienes ningún problema.

 

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

 

 

 

 

 

 

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Para ti, mujer

Me encuentro contigo, mujer, que puedes con todo cuando amas, cuando trabajas y cuando sueñas.

Puedes con todo y pones de manifiesto tu corazón de acero,para defender a tu prole, para pelearle a la vida y al mundo, luchando por tus derechos, defendiendo lo que es tuyo, buscando la igualdad en un mundo de hombres.

Mujer, que sin tener un calendario ni un reloj, sabes el tiempo exacto para llorar, y sabes el tiempo exacto para reír, y haces girar el día gris al compás de la luz, para alumbrar el camino de los que amas.

Mujer que no eres bella porque te aman, eres bella porque te dejas amar.

Mujer que detienes el mundo, para que sus vueltas no te alcancen, pero mueves tu mundo con una mirada, con un suspiro, con tus sueños de mil colores y luchas por hacerlos realidad.

Mujer que no te dejas vencer con una derrota, y tienes tanto que decir, y das la palabra fuerte y firme para encontrar una solución.

Mujer que te llenas de fuerza y te echas sobre los hombros las cargas ajenas, y las llevas con valentía al final del día,  agotada, exhausta, pero tienes el tiempo necesario y justo para alzar tus cansados ojos, para contemplar las estrellas, la luna. Y te levantas al esplendor de un nuevo día, renovada y llena de valor, confiesas tus temores y tus sueños, tus deseos de ser la novia, la esposa, la madre, la amiga, la hermana y la hija perfecta, pero no desees serlo, porque ya lo eres, MUJER.

Para las que cantan, bailan y consuelan, para las que lloran y se relevan, para las que se maquillan, para las que escuchan y alivian, para las que deciden y negocian, para las que abrazan, para las que cocinan, limpian y planchan, para las que educan y enseñan, para las que no dejen de aprender, para las que luchan, para las que aman y se dejan amar. Para las niñas, adolescentes, adultas y ancianas, y para las que por su amor interior nunca envejecen. Todo mi respeto y admiración.

 

Feliz día a todas las mujeres que tengo a mi alrededor, trabajadoras, emprendedoras, luchadoras de sus derechos, que tienen la fuerza y el coraje de transformar con su amor y cariño las adversidades que se nos presentan.

Y que no se nos olvide nunca, el 8 de marzo es todos los días.

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Laura Moreno Jiménez-Bravo