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Psicología y Endometriosis

Endometriosis: una aportación desde la psicología clínica

El presente artículo no es ni pretende ser un artículo científico. Lo que pretendo reflejar y expresar es una recopilación de experiencias personales, como afectada de Endometriosis, y datos recogidos de forma objetiva, todo ello relacionado con los aspectos psicológicos de la Endometriosis y sus síntomas.

Escribo este artículo con la intención de transmitir y difundir la idea de lo importante que es una propuesta psicoterapéutica para todas las mujeres afectadas por la Endometriosis, partiendo de la evidencia de que los aspectos psicológicos son de suma importancia en el desarrollo y tratamiento de esta enfermedad, proporcionando un mayor bienestar a la persona.

Si has empezado a leer este artículo seguramente seas al igual que yo, una mujer afectada de Endometriosis, o estás relacionada de forma directa o indirecta con esta enfermedad. También es muy probable, que como afectada, hayas probado diferentes formar de combatirla y no todas hayan sido especialmente satisfactorias.

Enfrentarse a una enfermedad como la Endometriosis, actualmente sin cura, es de todo menos fácil. Asumir que se padece una enfermedad crónica es un proceso complejo que suele cursar diferentes fases:

1. Confusión e incertidumbre (¿Qué tengo?, ¿Qué me pasa? ¿Eso qué es?)
2. Desconcierto (¿Y ahora qué hago?)
3. Oposición y negación (El médico está exagerando, esto no es para tanto, en poco tiempo estoy curada…no necesito operarme…)
4. Tristeza y rabia (¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?, no me lo merezco…)
5. Aceptación y adaptación (No voy a dejar que la endometriosis dirija mi vida)

Seguramente hayas pasado por alguna o todas estas fases, y me gustaría qué pensaras en qué punto estás ahora mismo. ¿Has llegado al 5?, si es así, te felicito por haber conseguido controlar las consecuencias de la enfermedad y estar más cerca de tu bienestar psicológico; si todavía no has llegado a la aceptación y la adaptación, no te preocupes, lo conseguirás; asumir que padecemos una enfermedad tan “extraña”, crónica y dolorosa, no es fácil, y cada mujer necesita su tiempo.

Como enferma, después de haber visitado varios médicos y especialistas, he llegado a una conclusión: el tratamiento global de la Endometriosis debería combinar diferentes áreas.

a) Tratamiento farmacológico
b) Tratamiento físico y rehabilitador (en muchos casos)
c) Terapia psicológica
d) Grupos de apoyo (para trabajar el ámbito social, relaciones interpersonales, sexualidad, etc)

La Endometriosis es una enfermedad que altera y limita la vida de la mujer. Los dolores crónicos y fuertes que se padecen cada día impiden a menudo el poder llevar una vida laboral activa; las frecuentes consultas a los médicos suelen molestar a los jefes, y ni qué decir de si tienen que intervenir quirúrgicamente y estar un tiempo largo de baja (algo habitual en esta enfermedad); muchas son las mujeres que tienen problemas para conservar su puesto de trabajo u optar a uno.

A parte del problema en el ámbito laboral, hay que sumar los problemas que surgen con la pareja, familia o amistades. Incomprensión, aislamiento, soledad, cansancio, frustración…son los sentimientos más frecuentes con los que las mujeres tienen que convivir cada día en un entorno no tan empático como desearíamos. Pero somos seres sociales y necesitamos desenvolvernos y adaptarnos a lo que nos rodea y entender y sobre todo saber explicar lo que nos pasa, y en eso no nos va ayudar ni las operaciones ni las hormonas, eso es un trabajo personal que debe realizar cada una.

Entender la importancia de los aspectos psicológicos de la enfermedad, puede ayudarte a tener una mejor calidad de vida y un mayor bienestar general contigo misma. Por eso, para mí lo más importante a la hora de enfrentar la Endometrosis, es la actitud. No eres responsable de lo que te pasa, pero sí de cómo te afecta.

No hay una receta mágica para saber cómo vivir con dolor severo que vuelve cada mes o que está presente cada día, ni para sobrellevar el agotamiento y el cansancio, pero siempre hay algo que puedes hacer para que tu vida no se vea tan afectada.

              Día a día con la Endometriosis. ¿Qué puedo hacer?

• No dejes que tu vida se convierta en una rutina de dolor y malestar. No hay que ser víctima de una misma, sino responsable y tener fuerzas para coger las riendas de tu vida.
Acepta tus momentos de empeoramiento y tus bajones. Tómate tiempo para descansar, cambia tu ritmo de actividad cuando lo necesites. Pide ayuda y déjate ayudar.
Piensa en ti. Ocúpate de tu vida y disfruta de las cosas cotidianas. Tú eres tú, no te ocupes de problemas de otros, sé egoísta, ¡no es malo! Quiérete más.
Conoce tus límites y aprende a establecerlos.
Separa los problemas reales de los imaginarios, a veces la mente nos juega malas pasadas, por eso es importante saber muy bien qué tenemos y qué NO tenemos. Muchas veces nos puede el miedo o temor a tener algún problema de salud, cuando en verdad no lo sufrimos, y estos pensamientos nos provocan graves problemas de ansiedad.
Sé flexible y asertiva. Explica claramente lo que quieres, y lo que NO quieres, lo que te gusta y lo que NO te gusta, lo que te apetece hacer y lo que NO. Tendemos a pensar que los demás deben saber lo que nos apetece o lo que queremos, y no tiene porqué ser así, es más, casi nunca es así. Es muy importante que sepas expresar tus sentimientos, eso facilitará la comprensión por parte de los demás.
• No dejes que la Endometriosis te controle, TÚ tienes que controlar la Endometriosis. Tu vida es tuya y eres tú quien la controlas.

Como resumen:
La mujer diagnosticada de Endometriosis debería tener apoyo psicológico y orientación durante su tratamiento. Estoy convencida, como muchos otros profesionales, que el tratamiento psicológico debe ser integrado en un enfoque multidisciplinar.
Para finalizar, me gustaría recordar a todas aquellas mujeres con Endometriosis, que como ya saben, esta enfermedad está descrita como crónica, ya que no existe una cura, pero mi experiencia me indica, que en este caso no deberíamos hablar de “enfermedades crónicas”, sino de enfermas, y cada una de nosotras somos diferentes a las demás. Lo importante es conseguir una aceptación y adaptación, es por esta razón por lo que creo en la necesidad de la intervención psicológica, lo que nos ayudará a conseguir un mayor nivel de felicidad y bienestar.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

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Y ahora… ¿Qué?

Era una mañana normal de un día normal de una semana normal. Todo transcurría con normalidad y sobre todo una especial ilusión invadía la cabeza de todos: ¡Comienzan las vacaciones! Las maletas ya estaban cerradas y facturadas, los nervios a flor de piel y las cámaras de fotos con la batería bien cargada para no perderse ni un detalle del viaje que estaba a punto de empezar.

Llegó el momento de despegar, ya era cuestión de pocas horas para llegar al destino deseado y comenzar unos días de ensueño e inolvidables. Todo estaba saliendo perfecto hasta que ocurrió algo que jamás debería haber ocurrido… ilusiones, sueños, esperanzas, vidas…todo se destruyó, en cuestión de segundos, sin motivo ni razón.

 

En muy pocos días hemos sido testigos de tragedias horribles, todas aéreas, donde se han ido muchas vidas y muchas familias han quedado rotas para siempre. Con motivo de estos episodios, no he podido evitar reflexionar y pensar no sólo en los que se van, sino en los que se quedan.

Perder a un ser querido es la experiencia más difícil a la que todos en algún momento tenemos que enfrentarnos, y el proceso de duelo dependerá mucho de la forma en la que esa persona nos abandone.
Cuando se produce un suceso tan terrible e inesperado, no da tiempo ni a reflexionar ni a prepararnos. Llega y ya está. Todo sucede muy rápido. Siempre resulta “más fácil” adaptarse a un hecho que sabemos que va a ocurrir que algo que no esperamos. Esta pérdida produce un caos mayor, un dolor más profundo y una pregunta constante se repite continuamente: ¿Por qué?

Las muertes imprevistas llaman a las puertas de cualquiera: del niño y del adulto, del rico y del pobre, del ciudadano honesto y del delincuente, del santo y del pecador, del amigo y del enemigo. No hay distinciones, como si todos, ante el hecho inesperado, fuesen igualmente vulnerables, frágiles, incapaces de defenderse o de huir.
Sentimos entonces un desgarro profundo en el alma. Por lo inesperado del hecho. Por el afecto que sentíamos hacia una persona cercana o conocida. Por la ruptura radical que se impone en los lazos temporales.
Y entonces, ahora… ¿Qué? ¿Qué hacemos?

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Por un lado hay que afrontar la situación y los deberes inmediatos: llamadas, papeles, seguros, contactos…todo son prisas y rutinas frías, pero que nos hacen estar entretenidos y no pensar en lo que ha pasado.
Pero luego, cuando ese trajín frenético finaliza, llega el momento de enfrentarse al vacío interior y a esa herida en el alma tan profunda que no sabemos si seremos capaces de cicatrizar. Ahora queda un hueco en la cama, en la casa, en el trabajo, en nuestra vida. El mundo ya nunca será igual, por lo menos según nosotros. Nos resulta extraño ver cómo los demás siguen con sus rutinas y sus monotonías, cuando percibimos que ya todo es distinto.

Pero la pérdida de un ser querido debe de superarse, Cuando pierdes a alguien puede que te dejen de importar muchas cosas, pero necesitas cuidarte, no dejar de lado tu salud, la gente que te rodea debe procurarte. Trata de dormir y de comer muy bien para aguantar el sentimiento de tristeza profunda.

Quiero compartir con vosotros unas indicaciones que personalmente considero que son fundamentales para que sepamos superar tal pérdida:

– Acude y participa en los rituales funerarios, te ayudará a despedirte y sanar la herida. Seguramente tengas ganas de decir muchas cosas que no te han dado tiempo, así que exprésalas, no te las guardes para ti. Díselas.
Rodéate de sus pertenencias, fotos, ropa, objetos. Tendemos a evitar estas situaciones y guardar todo aquello que nos recuerde a esa persona, pero al revés, ten sus cosas contigo, te ayudará a sentirle cerca. Nunca dejes de pensar en esa persona, físicamente no está, pero siempre estará contigo.
Nunca te quedes con ninguna culpa dentro de ti. Escribe una carta expresando lo que sientes, pidiéndole perdón si así lo necesitas, dile todo lo que no te dio tiempo. Esta carta te ayudará muchísimo.

La vida cambia completamente cuando alguien se marcha, sin embargo, debes decidirte a aprender de esta experiencia. Cuando alguien nos deja, aprendes que tienes que vivir la vida hasta el último segundo, valorándola y sobre todo disfrutando de las personas a las que amas.

 

(En memoria de los fallecidos en el vuelo MH17 estrellado el día 17/07/2014)

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo

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Blog Desarrollo Personal

El amor es anarquía

Ella estaba muy enamorada de él, le quería, le amaba, le necesitaba. Su vida cambió mucho desde que comenzó su relación de pareja. Ya no se sentía sola porque sabía que él siempre estaba allí.

Su mayor ilusión era hacer planes juntos y pasar tiempo a su lado. Lo demás era menos importante. Tenía muchos detalles con él, le regalaba la ropa que le gustaba, algunos de sus videojuegos favoritos y todos los fines de semana iban a cenar a algún sitio nuevo. Organizaba sus vacaciones siempre pensando en que él disfrutara, buscando algún  lugar romántico y tranquilo.

Él también era muy detallista con ella. La mimaba y la cuidaba mucho. La apoyaba cuando tenía problemas en el trabajo, la iba a buscar casi todos los días y daban largos paseos hablando de “sus cosas”. Estaba muy enamorado, y al igual que ella, la mayor ilusión de ambos era comenzar un futuro juntos y no muy tarde, formar una familia.

Pasó el tiempo, y esta pareja de enamorados sintieron cambios en su relación. Él ya no la llamaba tantas veces, ella dejó de sorprenderle con regalos, los paseos cada vez eran más cortos y las escapadas románticas se convirtieron en días aburridos con varias discusiones de por medio.

Todas esas promesas de estar “juntos para siempre” dejaron de tener valor. Todos los “TQ” que escribían en cada mensaje, quedaron en el olvido.

 

Seguramente mientras leías este relato te has sentido identificado en alguna descripción. Y posiblemente, casi todas las personas a la hora de afrontar un cambio, en este caso, una crisis de pareja, se hacen las mismas preguntas: ¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho mal? ¿Se apagó el amor? ¿Encontró a otra persona? ¿Por qué ya no me quiere?

Yo me hago las siguientes preguntas: ¿Qué ocurre con el amor? ¿Por qué a todos los mortales nos ocasiona tantos quebraderos de cabeza?

El principal problema es idealizar el amor. Es una de las grandes trampas y errores que ha cometido el ser humano en los últimos tiempos. La felicidad consiste en la administración inteligente del deseo. No hay que equivocarse con las expectativas y esperar de la relación afectiva lo justo. Todo tipo de promesas y compromisos para la “eternidad” que realizamos verbalmente, no son beneficiosos, porque cuando esa promesa no se cumple, duele mucho más una ruptura y cuesta mucho entender el porqué.

Hay personas adictas al amor, que necesitan ese subidón de energía del enamoramiento. Y no es extraño, porque cuando te enamoras te conviertes en la persona feliz que siempre has deseado ser. Sin embargo, idealizar el amor puede llevarte a necesitar ese estado permanente de enamoramiento que es imposible mantener en el tiempo. Por otra parte, idealizar a la persona de la que te has enamorado conlleva varios riesgos, como la dependencia, la obsesión y también la desilusión.

         El amor transforma la realidad

Sabemos bien cómo el amor es capaz de transformar la realidad. Cuando nos enamoramos tendemos a convertir a esa persona en un ser perfecto, magnificamos sus cualidades y sus virtudes. A veces, incluso nos inventamos un personaje totalmente distinto del que en realidad es, creándole a imagen y semejanza de ese ideal que siempre hemos deseado.

Poco importa que no sea real, porque en esos momentos la felicidad nos embarga y no estamos dispuestos a dejar escapar la oportunidad de disfrutar del hombre ideal todo el tiempo que podamos. Porque ese es el problema, el tiempo. Con el paso del tiempo el brillo de nuestro enamorado se va desluciendo y va apareciendo la realidad en forma de molestos comportamientos, defectos que antes no estaban y manías insoportables.

Muchas veces escucho la frase: “Es que ya no estamos como antes. Cuando le conocí era diferente”. ¿Por qué el enamoramiento tiene un tiempo determinado?

El enamoramiento humano es el mismo proceso que el cortejo que todas las especies animales llevan a cabo para conquistar a una pareja. La diferencia es que en otras especies dura unos minutos, horas o como mucho algunos días, y en la raza humana suele durar entre 12 y 18 meses. Toda etapa de cortejo se caracteriza por los mismos patrones: notable despliegue de energía, persecución obsesiva, protección posesiva de la pretendida pareja y estado de alerta hacia posibles rivales. ¿Os suena…? Seguro que sí.

En nuestro cerebro surgen cambios importantes cuando nos enamoramos. En concreto por la acción de la hormona Oxitocina. Esta hormona es capaz de alterar nuestro comportamiento, nos vuelve más cariñosos, nos ayuda a confiar más y actúa en la regulación de las emociones, activándose ciertas partes de nuestro cerebro relacionadas con el placer y la recompensa. Cuando los niveles de esta hormona son altos, es cuando estamos “pillados” por la otra persona; pero evidentemente, todo lo que sube, baja. Y entonces será el momento cuando esa pareja de tortolitos se empiecen a aburrir y dejen de llamarse tanto.

No quiero decir que las relaciones de pareja dependan de una hormona, pero sí que influye en nuestro estado de ánimo. Por eso es importante no idealizar el amor y sobre todo tener una buena estabilidad emocional, para que la acción de la Oxitocina no te vuelva loco/a  y puedas disfrutar de una relación sana y estable.

El amor es anarquía. No puede responder a ningún canon, ni tradición. Ni a lo que simplemente se espera de él.

Decepción, incomprensión, desánimo y desilusión son los sentimientos que aparecen una vez que termina el periodo de idealización.

Pero no intentes mantener el amor ficticio porque corres el riesgo de convertirte en una persona dependiente de ese supuesto amor perfecto. No es fácil competir con la perfección y si te encierras en la idea de que esa persona es maravillosa, tu propia personalidad quedará anulada por su excelencia. No te engañes, todos somos de carne y hueso, todos cometemos errores y tenemos defectos. Y a pesar de ellos, podemos seguir enamorados.

 

Laura Moreno Jiménez-Bravo